junio 26, 2009

La Louve de France

Algunas veces no es bueno dejar las cosas a merced de la memoria. Digo esto porque en una reciente visita a una librería de viejo en busca de más material de lectura, decidí buscar el segundo tomo de Los Reyes Malditos. Al buscar en los estantes me encontré con que tenían únicamente dos tomos. Ambos eran de pasta dura y de una edición similar a la que adquirí del primer volumen, también de Círculo de Lectores, así que aún cuando no tenían el mismo diseño de aquel decidí comprar ambos volúmenes. Se trataba de La Loba de Francia (La Louve de France) y La Ley de los Varones (La Loi des Mâles).

Lamentablemente en ninguna parte ni de la portada ni del interior indicaba que volumen de la serie eran. Yo recordaba que el segundo tomo era de una reina, así que asumí que debía tratarse de La Loba de Francia y en cuanto terminé el libro que leía en aquellos días tomé ese volumen de la pila y empecé a leerlo. Tras un par de capítulos empecé a sospechar que algo andaba mal, y conforme avanzaba con el libro las frecuentes menciones a reinados anteriores me hicieron darme cuenta de que había cometido un error. Tras una rápida consulta en internet confirmé lo que me temía: La Loba de Francia era el quinto volumen de la saga.

No iba a botar el libro solo por eso, así que decidí terminarlo. Después de todo, alguna vez alguien me dijo que un buen autor se podía distinguir de uno mediocre al escribir series, pues un buen autor puede hacer que cada libro funcione y se sostenga por si mismo, en tanto que el autor oportunista dependerá de su capacidad de mantener el hilo narrativo general utilizando constantes menciones y referencias a otras partes y sin preocuparse de contar una historia completa en cada volumen. Si ese es el caso, Monsieur Duron pasa la prueba con nota sobresaliente y mención honorífica.

Por cierto, que bueno que no soy una persona supersticiosa, porque de otro modo esto podría estar empezando a espantarme. Resulta que el autor de Los Reyes Malditos, Maurice Druon, falleció algunas semanas después de que comenté El Rey de Hierro. Ignoro la causa de su fallecimiento, pero ante la falta de información al respecto y tomando en cuenta su avanzada edad -tenía 91 años-, asumo que fue de causas naturales. Descanse en paz

Combatiendo la superstición con ideas racionales, creo que hay una explicación para la reciente ola de decesos de autores comentados en este blog. La respuesta paranoica sería que debo ser más cuidadoso al tomar libros de autores que disfruto o atenerme a las consecuencias; en tanto que la respuesta racional y sensata es que necesito leer también a autores más jóvenes.

En cuanto a La Loba de Francia, no hay mucho que pueda decir acerca del libro que no se convierta en un eco de todo lo que escribí acerca de El Rey de Hierro. Se trata de un detallado recuento de hechos históricos acontecidos durante la estancia de Isabel de Inglaterra en Francia y abarcando hasta poco después de su regreso a Inglaterra y la muerte de su esposo. La inclusión de subtramas dedicadas a explorar las relaciones personales de los personajes históricos, haciendo un recuento de las intrigas, alianzas y traiciones que se daban en los círculos de poder de las cortes europeas convierte a La Loba de Francia en un fascinante viaje a la Europa medieval.

La prosa de Druon es ágil y entretenida, y aún a pesar de que mucho de lo que escribe como parte de su historia tiene que ser objetivamente juzgado como especulación y/o licencia artística, lo detallado del entorno a las situaciones narradas por el académico francés y lo concreto de sus citas documentales hacen imposible considerar que aún tratándose de especulación histórica, se trata de una realizada con bases lógicas y razonables, dotando a la novela de una plausibilidad innegable.

No me resta más que recomendar ampliamente la lectura de esta excelente saga y recordarme a mi mismo que necesito hacerme con los volúmenes dos y tres de la saga antes de cometer algún otro error.
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