junio 02, 2009

X-Men Origins: Wolverine

Una de las primeras películas en ser afectadas por las medidas tomadas durante la contingencia sanitaria el mes pasado, fue X-Men Origins: Wolverine, cuyo estreno en México estaba originalmente programado para el 30 de abril. La cancelación de ese estreno y de la función especial previa que se daría un día antes fue el primero de muchos reajustes de programación, quedando el 29 de mayo como nueva fecha para su estreno.

Como aficionado a los comics, y en especial a los X-Men, que eran algunos de mis personajes favoritos durante la adolescencia, estaba esperando con cierta anticipación esta película, especialmente tras el anuncio de que sería dirigida por Gavin Hood (Tsotsi, Rendition) sobre un guión de David Benioff (The 25th Hour, Stay, The Kite Runner), porque tenía la esperanza de que la franquicia de X-Men podría ser rescatada tras el desastre que representó X-Men: The Last Stand. El elenco tampoco parecía tener mayor problema, con Hugh Jackman retomando el papel de Wolverine y Liev Schrieber asumiendo el de su antagonista, Victor Creed. Aparentemente mis esperanzas eran infundadas, porque la película resultó bastante mala. Tal vez no tanto como la arriba mencionada, pero no muy lejos de ella.

A decir verdad creo que era de esperarse, pues a la fecha no se me ocurre una precuela que haya resultado buena, ni en idea ni en ejecución. Si tienes una franquicia exitosa y te parece que es una buena idea expandirla y con$truir sobre ella, excelente, pero hay que recordar que cuando construyes una casa no puedes poner los cimientos y/o el sótano al final, así que cuando piensas en expandir, debiera ser hacia arriba o hacia los lados y no hacia abajo. Pero estamos hablando de la 20th Century Fox, así de que esperar un poco de lógica o congruencia detrás de sus acciones puede resultar un futil ejercicio de ingenuidad e inocencia.

Wolverine es el personaje más popular de los X-Men, y uno de los más populares en los comics en general, aunque siempre he pensado que buena parte de su éxito se debe al aura de misterio y secretos que solían rodear al personaje: Nadie sabía su edad, su verdadero nombre, o el origen del adamantio -el prácticamente indestructible metal que cubre sus huesos- en su esqueleto. Eso lo convertía en alguien impredecible e interesante. ¿Cómo saber las intenciones de alguien sin pasado cuando en ocasiones ni el mismo las conoce?

Hace algunos años, tras un cambio de administración en Marvel Comics, se decidió que treinta años de misterio eran suficientes y se comisionó una miniserie para contar el origen del personaje bajo el título Origin (Origen), con un resultado muy similar al de la versión fílmica: éxito económico a pesar de las críticas mayormente negativas acerca de la historia.

La película empieza a mediados del siglo XIX en los bosques de Canadá (que en ese entonces ni siquiera se llamaba así), donde descubrimos que el verdadero nombre de Logan es James y que Victor Creed, alias Sabretooth, es su hermano. Lo que sigue es una bonita secuencia que tiene como único próposito asentar que ambos hermanos participaron de manera activa en todas las grandes guerras den que se involucraron los Estados Unidos: La Guerra de Secesión, las dos Guerras Mundiales, y Vietnam. Tras un incidente en esta última ambos son llevados a una corte marcial y ejecutados, con resultados poco satisfactorios.

Entra en escena el Coronel William Stryker, quien al enterarse de las peculiares habilidades de ambos decide reclutarlos para formar parte de una unidad "especial". Se trata de un equipo integrado únicamente por mutantes que participa en misiones no sancionadas por el ejército y al parecer sirviendo exclusivamente a una agenda privada del Cnel. Stryker. Y digo al parecer porque solo se nos muestra una misión, al final de la cual Logan -aún llamado James entonces- decide renunciar al equipo, harto de todo lo que hacen aún cuando nosotros nunca nos enteramos de que es exactamente lo que hacen.

Años después vemos a James viviendo junto con Kayla Silverfox, su novia, en una cabaña en las Rocallosas canadienses, donde trabaja como leñador, al menos hasta que Stryker y Victor reaparecen en su vida. Lo que sigue es una hora de peleas y de un desarrollo argumental errático y lleno de agujeros. Las secuencias de acción están decentemente realizadas pero lo mejor de ellas estaba en los avances previos y no hay una sola que resulte memorable.

Los personajes carecen de desarrollo alguno, pues ni siquiera Wolverine y Sabretooth (quien ni siquiera es llamado así durante la película) son debidamente explorados, y aún cuando se pueden encontrar muchas apariciones de personajes dirigidas a los aficionados a los comics del Universo Mutante en Marvel, resultan irrisorios por lo obvio y erroneamente documentado de los mismos.

Toda la, por llamarle de algún modo, sub-trama, de los mutantes adolescentes con los cuales Stryker experimentaba no es más que un pretexto para darle tiempo en pantalla a los personajes que muy probablemente protagonizarán el presunto siguiente paso en la expansión del Universo X en el cine, X-Men: First Class, basada en el comic del mismo nombre pero con el cual aparentemente compartirá apenas algo más que el título.

No quiero comentar demasiado sobre la historia porque no solo es boba y predecible, si no que está escrita de una manera que realmente causa pena ajena. Los diálogos son casi infantiles y el "maquiavélico" plan de Stryker es digno de cualquier parodia de villano de serie animada, faltándole solamente una risa característica para cerrar cada uno de sus monólogos.

En descargo del director y guionistas, quienes tampoco pueden estar totalmente exentos de culpa, debo comentar que la enorme cantidad de errores de continuidad y hoyos narrativos hace pensar que se filmaron y refilmaron secuencias enteras con un notorio tiempo de diferencia sin dedicarle la suficiente atención a limpiar el producto final en el cuarto de edición, lo que sumado a la reputación del estudio, muy probablemente quiere decir que hubo una constante interferencia creativa por parte de la gente de traje.

Lástima, porque es notorio que al menos Jackman, Schrieber y Ryan Reynolds -que interpreta a Deadpool, otro miembro del equipo de Stryker y quien posiblemente aparezca en su propia película próximamente- estaban divirtiéndose en sus respectivos papeles y además haciendo un buen trabajo aún a pesar del pobre material que les fue proporcionado para trabajar con sus personajes. A ellos, mejor suerte para la próxima, y a nosotros, a esperar que Marvel se decida a cortar sus lazos con la Fox antes de que les siga estropeando franquicias.
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