abril 30, 2007

Héroes de Acción

Hace algunos días, platicando con un amigo, en una de esas extrañas conversaciones inconexas y multitemáticas que solemos tener, llegamos al tema de las películas de acción. Yo acababa de ver Shooter, por lo que la conversación derivó hacia algunas películas similares de la década de los 80s, como Rambo o Comando. Juan Carlos me comentaba que él extrañaba ese derroche de testosterona que era ver a Arnold Schwartzenegger atascado de esteroides y matando villanos con armas demasiado grandes para ser portadas por un solo hombre.

Personalmente no tengo en tan alta estima ni al gobernator ni a su compadre Stallone. Durante mi adolescencia vi todas esas películas y debo admitir que las disfruté, pero aquellas que he vuelto a ver (parcialmente) en años recientes no han pasado la prueba del tiempo. En cambio hay otra serie de películas de acción que ha resistido mejor el paso de los años: Die Hard (Duro de Matar). Bruce Willis cambió la forma de hacer películas de acción con su interpretación de John McClane. Sin esteroides ni armamento especializado, sin necesidad de convertirse en el ejército de un solo hombre capaz de invadir países tercermundistas o derrocar dictadores sin ninguna ayuda. Simplemente un rudo policía con un talento para aparecer en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Ahora estamos a la espera del estreno de la cuarta (y esperemos última) entrega de la serie, así que el nombre de McClane empieza a circular otra vez entre los aficionados al género. El jueves pasado John Rogers puso en su blog un video con una canción que homenajea a la popular serie de películas, el cual reproduzco aquí. Espero lo disfruten tanto como yo.


abril 26, 2007

The Queen

Otra de las películas que llegaron con meses de retraso a las salas de nuestro país es The Queen (La Reina), de Stephen Frears. Ni siquiera la exitosa colecta de premios que realizó Helen Mirren durante las primeras semanas del año fue suficiente incentivo para los distribuidores mexicanos, pues además de la tardanza fue estrenada en una reducida cantidad de salas y exhibida por muy poco tiempo.

Recuerdo que hace varias semanas, en el blog de John Rogers me topé con un comentario que me llamó la atención. De acuerdo con Rogers, un amigo con quien asistió a ver la película le comentó al salir, "sabes, creo que si la gente supiera que la película trata sobre la muerte de la Princesa Diana, habría mucha más gente queriendo verla." Rogers le daba la razón, lo cual me hizo sentir aún más curiosidad acerca de la trama de la película. Ahora que ya la he visto, creo que puedo corroborar que el comentario del amigo de Rogers fue atinado. En un momento me explico.

Tal vez la evidencia más grande y palpable de que The Queen es una película británica sea el tono en que se cuenta la historia. Si se me pidiera definir el género al que pertenece tendría que decir que es, a partes iguales, un docudrama y una comedia de costumbres. La cinta abre con una conversación sobre el tema de las elecciones entre la reina y un artista que le está pintando un retrato. Es el día de las elecciones para decidir quien será el próximo Primer Ministro de la Gran Bretaña, cuyo ganador fue Tony Blair. Después de un par de escenas para sentar precedentes de la estructura del gobierno británico, la historia se centra en los eventos de una semana, la transcurrida entre la muerte de la Princesa Diana y su funeral.

Peter Morgan, el escritor de la película, estudio los noticieros y periódicos de esos días, y se entrevistó con gente allegada a la familia real para poder reconstruir lo más fielmente posible la situación que se vivía al interior de la misma durante esos difíciles momentos. (Por cierto, Morgan también fue el responsable de escribir el guión de The Last King of Scotland, sobre la que escribí hace algunas semanas.) El resultado de su esfuerzo es una película firmemente basada en hechos reales pero sin convertirse en un documental o dramatización simple y sin gracia. Como mencioné antes, la película está permeada de un humor típicamente británico que la convierte en una experiencia altamente disfrutable.

Pero sin duda es la interpretación de Helen Mirren la que se lleva la película. Su interpretación de la reina es impecable, consiguiendo dar al personaje un alto grado de humanidad sin renunciar nunca a la elegante sobriedad y callada dignidad que caracterizan a la monarca británica. De resaltar también es el trabajo de Michael Sheen en el papel de Tony Blair. A Sheen lo ubicaba solo de pequeños papeles secundarios (como en la mencionada The Last King of Scotland) y por su aparición en Underworld como un licántropo (pero no pienso usar eso en su contra), así que me sorprendió gratamente su capacidad interpretativa.

Como mencioné al principio, difícilmente podrán encontrar todavía en exhibición esta película, pero sin duda la recomiendo como una opción la próxima vez que busquen algo que rentar o comprar.

abril 25, 2007

¿Pro-elección o anti-aborto?

No estaba seguro sobre si emitir una opinión sobre este tema. Pero esa era precisamente la idea de tener este blog, ¿cierto?

Este martes se aprobó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la propuesta de ley para despenalizar el aborto. La discusión entre las dos partes, a favor y en contra de la resolución, se había prolongado por semanas y las descalificaciones y críticas de uno y otro bando eran cosa de todos los días. La iglesia católica y toda clase de grupos de activistas salían a la calle a manifestarse y/o a criticar a sus antagonistas en un tono que incluso parecía ser el anticipo de una confrontación que hubiese podido ser más seria. El cardenal Norberto Rivera llegó incluso a advertir que los legisladores que apoyaban la propuesta estaban "haciendo el trabajo del diablo", políticos de tercera hacían declaraciones tontas y sin sentido, como el niño verde afirmando que, en caso de embarazar a una niña, jamás la dejaría abortar. O sea, estupro si, aborto no. Campañas mediáticas invadieron radio televisión y carteleras espectaculares por toda la ciudad causando confusión entre el público en general.

Chespirito apareció en un comercial contando la historia de como casi no nace pues a su madre le habían recomendado abortar y terminaba diciendo, "si mi madre hubiese abortado, yo no estaría aquí". Ya de por si confundido por el bombardeo de información y además aturdido por la contundente lógica de su aseveración, tardé algunos momentos en darme cuenta de que no estaba seguro si ese comercial era a favor o en contra de la propuesta de ley. Pero no importaba. El caso es que ayer se cambió la idea de lo que iban a discutir. Al parecer a los diputados locales les tembló el pulso a la hora de la verdad y en vez de discutir la despenalización para el aborto durante las primeras doce semanas de gestación prefirieron modificar la definición del delito. A partir de ayer solo se considerará como aborto (desde el punto de vista legal y solo en la Ciudad de México) a cualquier legrado que se practique después de la duodécima semana de gestación. O sea que si alguien se practica un aborto antes de ese lapso, legalmente no lo habrá hecho. Solo en México.

Pero en el fondo me parece que se trata de una ley que era necesaria. Sé que al menos la gran mayoría de la gente de mi edad conoce a alguien o sabe de alguien que en algún momento se practicó un aborto al margen de la ley, y sé que entre las generaciones posteriores también se trata de un hecho frecuente. El hecho de que se tratase de un delito nunca fue ni ha sido obstáculo para que una madre en potencia decida no tener a su bebé. Diferentes estudios y encuestas revelan que lo único que evita un aborto en el caso de un niño no deseado son consideraciones de índole religioso, lo que resulta peculiarmente significativo si consideramos que todos los argumentos en contra de la aprobación de la ley son del mismo tipo. Independientemente de cualquier otra lectura que se le pueda dar al tema, se trata de un asunto de salud pública y como tal necesitaba ser atendido por las autoridades.

Ahora bien, si me parece correcta la aprobación de esta medida, también me parecen excesivas las expresiones vertidas por los legisladores durante la votación. Aplaudo la idea de dar a la mujer el derecho a tomar esta clase de decisiones, pero la verdad es que algunos de los asambleístas abusaron de los clichés y la cursilería. Ahora me parece que sería importante ver que piensan hacer como complemento a su dictamen. Porque es un hecho que existe un grave atraso en temas de educación sexual y concientización entre los jóvenes de prevenir mediante el uso de anticonceptivos y preservativos, no solo por el riesgo de un embarazo no deseado, sino también por la contínua existencia de enfermedades de transmisión sexual.

Será también una oportunidad para que aquellos que se oponían a la ley demuestren que sus principios y creencias van más allá de persignarse tres veces al día e ir a misa todos los domingos. Habrá que ver si sus instituciones de apoyo a la mujer se ponen a trabajar y brindan el soporte y consejo que supuestamente son la razón de su existir, pues seguramente habrá más de una ujer en busca de apoyo para tomar una decisión. Incluso el señor Serrano Limón podría tener la oportunidad de redimir su imagen y dejar atrás el TangaGate, aunque dudo mucho que sea algo que realmente le importe.

A ver ahora como le va ahora a la iniciativa sobre la eutanasia.

abril 24, 2007

Lindo fin de semana

Si, estoy siendo sarcástico, pero si me conocen ya deberían saberlo.

Todo empezó el viernes por la tarde, pues debido a algún problema con la conexión a internet del trabajo no pude publicar algunos pendientes en este y otros blogs, salvo hasta la noche, que alcancé a poner uno en La Hoguera.

Más tarde, al llegar a casa, prendí la computadora y me encontré con que iba a correr la utilidad de chequeo de discos, así que esperé a que terminara. Cuando lo hizo, en lugar de lanzar el sistema operativo como se supone debiera hacer, se quedó desplegando el resultado del análisis, el cual, por cierto, indicaba que no había ningún error en los discos duros. Reinicié el equipo y aparentemente iba a cargar Windows normalmente, pero en vez de aparecer la pantalla de bienvenida lo único que apareció fue la temida Blue Screen of Death (La pantalla azul de la muerte, también conocida como BSD).

De acuerdo con el procedimiento normal, reinicié una vez más el equipo. Lo mismo. Lo reinicié otra vez pero utilizando el gestor de configuración del fabricante para checar otra vez los discos. Una vez acabado el análisis, la aplicación me señalaba un error irrecuperable en el disco duro primario (cosa que el estúpido CHDSK de Windows no pudo hacer desde un principio). Decidí verificar que el resto del equipo funcionase de manera correcta, así que busqué un CD con una configuración Live de Ubuntu y reinicié una vez más el equipo con el disco en el lector. Y cargó perfectamente. Así que el sábado pensé en la forma de recuperar el equipo.

Originalmente pensaba descargar la última versión de Ubuntu e instalarla junto con Windows en un boot dual, pero después de comentarlo con mi hermano optamos por deshacernos de una buena vez del OS de Microsoft e instalar sólo Ubuntu. Lo estaba descargando en el trabajo, pero se fue la luz. Así que fuimos a comprar un nuevo disco duro, nos hicimos de una copia de Ubuntu, y el domingo a primera hora conseguí que nuestra computadora pudiera ser oficialmente declarada como "Windows Free".

Ahora todavía me encuentro lidiando con algunos detalles de la configuración (unidades externas, la conexión a internet, codecs multimedia, etc), pero confío en que será cuestión de un par de días más para que funcione como debe ser. Mientras eso sucede, es posible que me atrase otra vez un poco, pues no puedo dedicarle tanto tiempo a mis cosas cuando estoy en el trabajo.

En fin. Seguiremos informando sobre los progresos en los próximos días.

abril 19, 2007

I Don't like Mondays

A causa de los sucesos del pasado lunes en el Tecnológico de Virginia, Rodrigo escribió en su blog una reflexión al respecto y al final citó el caso de Brenda Ann Spencer, quien en enero de 1979 protagonizará un incidente similar y cuya historia inspiraría a Bob Geldof para escribir el más grande éxito de su grupo, los Boomtown Rats, cuyo título comparte este post.

Esta es una versión alterna de la cantante británica Emily Slade. La animación y anotaciones ilustran perfectamente la canción, cuyo título viene de la única respuesta ofrecida por Spencer cuando se le cuestionó por qué lo hizo.


Y esta otra es la versión original, donde entre otras cosas podrán notar el parecido entre el joven Geldof y Jerry Seinfeld.


Curse of the Golden Flower

Man cheng jin dai huang jin jia (¿ya ven porque prefiero utilizar el nombre internacional en inglés? - literalmente quiere decir "Cuando una armadura dorada cubre toda la ciudad"), La Maldición de la Flor Dorada, es la más reciente cinta del aclamado director Zhang Yimou. Yimou había ganado reconocimiento internacional por su trabajo en películas como Ni Uno Menos (Yi ge dou bu neng shao) y El Camino a Casa (Wo de fu qin mu qin), y causó opiniones encontradas cuando decidió incorporar artes marciales y un elaborado trabajo de coreografía a su filmografía con Héroe (Ying xiong) y La Casa de los Cuchillos (Shi mian mai fu). En terminos de producción, La Maldición de la Flor Dorada representa el proyecto más ambicioso de la carrera del aclamado director chino. Los escenarios son impresionantes, y el vestuario y diseño de producción son para quitar el aliento. Honestamente dudo que alguien haya filmado alguna vez una película visualmente más ambiciosa y atractiva que La Maldición de la Flor Dorada.


Visualmente la película es aún más espectacular que Héroe o La Casa de los Cuchillos. La historia trata sobre una serie de intrigas familiares dentro de la familia imperial durante la Dinastía Tang, y está basada en una popular obra de teatro china producida en los 1930s. Conspiraciones, intriga, incesto y traiciones son los ingredientes principales de la cinta. El resultado es una tragedia épica en la tradición shakespeariana convertida en melodrama de tintes operísticos y realizada como superproducción de la Edad de Oro de Hollywood. O algo así. La verdad es que no es fácil tratar de describir todo lo que es esta película en unas cuantas palabras.

Chow Yun Fat interpreta al Emperador, y su trabajo es impecable. Su papel es el de un gobernante y señor de la guerra firme y duro, quien está en completo control de sus emociones, muchas de las cuales solo asoman a través de su mirada. Además, es refrescante verlo en el papel del villano. Gong Li es la Emperatriz. Es la segunda esposa del emperador, madrastra y amante del príncipe heredero y madre de otros dos príncipes. Se casó por compromiso de sus padres y odia a su marido. Aprovechando las constantes ausencias de su esposo, inicia una relación con el príncipe heredero, quien nunca ha abandonado el palacio y ahora desea hacerlo, en parte porque quiere terminar la relación con su madrastra, y en parte porque desea alejarse del palacio y la familia imperial, además de que así podría concentrarse en cortejar a su otra amante, la hija del médico imperial.

El médico imperial, por órdenes del Emperador, está agregando una pequeña dosis de un hongo venenoso a un medicamento que la Emperatriz tiene que tomar cada dos horas, lo que provoca que la salud de ésta se vaya deteriorando poco a poco. A esas intrigas se suma una misteriosa mujer que parece estar ligada al pasado del emperador y al presente del médico imperial, quien se presenta ante la emperatriz con información que desatará una conspiración al interior de la familia real. Como dije, demasiado complejo para explicarlo en forma breve. Baste decir que Yimou hace gala de sus recursos como realizador para contruir la historia épica más grande y ambiciosa que se haya filmado jamás. Claro que no es el tipo de película que le pueda gustar a todo el mundo. Sé que hay personas que deciden omitir cualquier película donde haya algún despliegue de artes marciales de cualquier tipo, sin importar si es realista o intencionalmente exagerado. También me he topado con quienes omiten ver cualquier película oriental argumentando que la cadencia del idioma se convierte en un elemento de distracción. Pero tal vez la queja más frecuente sobre esta película en particular sea el ritmo narrativo de la misma.

Después de una impactante escena de combate individual que sirve para poner de manifiesto la fuerza del emperador y la sumisión que él espera de los demás, la película cae en un ritmo lento y cadencioso mientras el espectador se va familiarizando con todas las intrigas y conflictos que envuelven a los personajes. Yimou dedica largos tiros a recorrer los salones del palacio y los patios de la Ciudad Prohibida mientras muestra algunas de las tradiciones ancestrales de la corte. Lentamente prepara el escenario para una de las batallas visualmente más impactantes y encarnizadas que se hayan filmado, y una vez concluído el combate viene la resolución del conflicto, la cual se da en una pausada escena realizada alrededor de una mesa.

Concluyendo, La Maldición de la Flor Dorada es una extraordinaria experiencia visual para cualquier amante del cine, y solo eso debiera ser razón suficiente para verla. Sumándole el extraordinario trabajo de dirección actoral de Yimou se convierte en algo más. De lo mejor que ha aparecido este año.

abril 10, 2007

Otra sobre creencias y posturas religiosas

Hace un par de años publiqué un post donde respondía un test sobre religión. Hace unos días me encontré con un enlace al mismo y solo por curiosidad decidí contestar nuevamente el cuestionario. El resultado principal fue el mismo, aunque los porcentajes parciales si registraron ligeras variaciones. Supongo que eso quiere decir que mi postura en torno a la religión sigue siendo muy similar a la de aquel entonces, pero que hay algunos temas donde mi opinión ha cambiado. He aquí los resultados:
Has calificado como Satanista. ¡Tus creencias se asemejan más a las halladas en el Satanismo! Pero antes de que empieces a dar de gritos, investiga un poco al respecto. Para ser un Satanista no es estrictamente necesario que creas en Satán. El Satanismo normalmente se enfoca en el avance espiritual del individuo más que en implicar sumisión a una deidad o a una serie de códigos morales. Si lo primero en que piensas son los estereotipos de los cultos satánicos, deberías investigar más al respecto. Tus creencias también reflejan aquellas de las religiones basadas en la Tierra, tales como el Paganismo.

Satanismo

83%
Paganismo

79%
ateísmo

75%
Budismo

63%
Islam

63%
agnosticismo

46%
Judaísmo

33%
Hinduismo

21%
Cristianismo

17%

¿Qué religión es la más adecuada para ti? (nueva versión)
created with QuizFarm.com

El test está en inglés, la traducción del resultado la hice yo mismo.

abril 05, 2007

Jueves de 10...

Hace algunas semanas que no pongo mis listas de 10. Hoy no es domingo, pero que diablos. Y tratándose de Semana Santa, supongo que una relacionada con la religión viene al caso. Esta es más suelta y vaga, así que pongamosla en términos de "10 puntos relacionados con la religión y mi persona":
  1. Recibí una educación laica. Siempre asistí a escuelas públicas donde la religión no era parte de los estudios. Sin embargo, mi familia - o mejor dicho, la familia de mi madre - era bastante tradicional y conservadora, así que mi formación extra escolar se dio en un marco católico.
  2. Desde pequeño siempre he mostrado una insaciable curiosidad, lo que no iba muy bien con los encargados de adoctrinar el catecismo. Mis preguntas rara vez eran respondidas y cuando lo eran la respuesta siempre era vaga o evasiva.
  3. La vida tiene una tendencia a buscar el cinismo dentro de uno. Habiendo crecido en una familia disfuncional, las preguntas incómodas empezaron a ser más punzantes y directas, y las respuestas se iban haciendo cada vez más escasas y menos satisfactorias.
  4. A los 10 años hice mi primera comunión y se trató del último acto formal entre la iglesia católica y yo. Comulgué una vez más en una boda un par de años después y nunca más. Mis apariciones dentro de una iglesia han sido realmente escasas desde entonces y mi postura se ha endurecido con los años.
  5. La lectura ha sido mi pasatiempo favorito desde que tengo memoria, supongo que como respuesta y complemento a mi ya mencionada curiosidad. A través de la lectura fue que aprendí sobre la historia de las religiones y aprendí a desconfiar de cualquier cosa que parezca una iglesia u organización religiosa sin importar la fé que apoye.
  6. La parte más cínica de mi suele tomar a mal las excesivas muestras de fé de muchos crédulos, perdón, "creyentes". Me molesta un poco que la religión se convierta en pretexto, excusa o explicación para toda clase de actos irracionales y sin sentido.
  7. Del mismo modo, la parte que más me desagrada de como funciona prácticamente cualquier iglesia es la hipocresía y falta de congruencia en sus actos. Se suponen que deben servir como guía moral y espiritual y normalmente están dirigidas por gente sin principios y de una ética cuestionable.
  8. No me agrada la idea de autodenominarme como "ateo", pues a últimas fechas parece tratarse más de pose o moda. Tal vez el término "agnóstico" sea una mejor definición para mi postura, pues considero imposible probar la existencia o no existencia de algún ser superior, y aún en el caso de que alguien lo pudiera probar o refutar definitivamente, me parece que se trata de algo completamente irrelevante.
  9. Para reforzar esa postura, creo necesario mencionar que respeto profundamente a todos aquellos individuos que son capaces de elegir los principios éticos y morales de una religión (cualquiera que esta sea) y aplicarlos como principios de vida de una forma personal y consciente, a diferencia de todos aquellos que profesan una fé por costumbre, tradición, o sentido de pertenencia.
  10. Una confesión. Cuando hago un comentario o crítica a la religión o a sus seguidores, mi idea principal no es agredir o atacar a nadie. Por el contrario, lo que me gustaría es provocar alguna reacción que se de de manera individual y por decisión propia, no por principio o a nombre de su fé o su dios. Si alguien se cuestiona o reflexiona un poco a causa de algo que dije o escribí, sin importar el resultado de su introspección, me daré por bien servido.
Para concluir, algunos de los rasgos que más me molestan de las religiones más comunes:
  • Cristianismo. Son la religión más popular en el mundo, y sin embargo, se siguen comportando como si fueran una minoría perseguida y oprimida. Supongo que el vivir haciéndose los mártires es la estrategia de marketing que logró posicionarlos en la cima y no hay razón para cambiar.
  • Islam. Demasiadas restricciones y sin una idea clara del porqué de ellas. Comparte muchos principios con el cristianismo, pero se pierden en medio de la segregación e intolerancia con que buscan aplicarlos.
  • Judaismo. Más de lo mismo. Sufren, se sienten perseguidos. Y sus restricciones y costumbres antiguas y anacrónicas llegan al borde del ridículo.
En términos generales, creo que estas y otras religiones tienen varias cosas en común. Si solo se concentraran en entender y seguir los preceptos morales en que se supone que están sustentadas en vez de dedicarse a vigilar a los demás y reaccionar a las opiniones de los demás tendríamos un mundo mejor y más tranquilo. No por nada muchas de las guerras más grandes y sangrientas de la historia de la humanidad han sido en buena parte causadas por ideas religiosas.

abril 03, 2007

300

Frank Miller es uno de los más afamados y respetados creativos en el medio del comic, y recientemente se ha convertido también en un nombre familiar para las audiencias cinematográficas de todo el mundo. La razón de su nuevo estado de celebridad es la adaptación de dos de sus trabajos más conocidos a la pantalla grande: Sin City y 300. En su momento comenté que Sin City era un interesante ejercicio visual y tal vez la traslación más fiel de un comic a la pantalla. Tal vez debí haberlo dejado más claro diciendo que, más que una película, Sin City es un comic filmado. Y esa misma descripción no encajaría con 300.

Zack Snyder causó revuelo cuando presentó hace tres años su versión actualizada de Dawn of the Dead, el clásico filme de zombies, y con 300 viene a corroborar lo que ya sospechábamos: que visualmente es uno de los directores más originales e innovativos actualmente trabajando en el medio. Si bien es cierto que 300 no es el primer intento de dar una atmósfera visual de comic a una película (le preceden la ya mencionada Sin City y Captain Sky and the World of Tomorrow), se trata de la película que buscó esa apariencia de la forma más ambiciosa... y también de ser la mejor lograda.

La historia es un clásico conocido por todos. Leonidas, rey de Esparta, reunió a 300 de sus guerreros para enfrentar al ejército persa del rey Jerjes en el Paso de las Termópilas. Miller ha declarado que se trataba de una historia que le fascinó desde niño y por eso siempre había soñado con convertirla en un comic. El resultado de esa añeja obsesión fue una de las novelas gráficas más espectaculares de los últimos años. Ilustrada para ser leída en páginas dobles en un formato horizontal reminiscente de una pantalla de cine (tratamiento que se le dió al re-editarla en Hardcover), 300 fue tal vez la última gran obra de Miller.

Zack Snyder adquirió por su cuenta los derechos para llevar la historia a la pantalla, y el resultado es un festín visual de sangre y heroismo exacerbado. Me causa curiosidad que mucha gente está tratando de leer demasiado en el subtexto de la historia, buscando un comentario social donde en realidad no lo hay. Lo que destaca a 300, la novela, es lo que representa en términos de narrativa visual. El desarrollo de personajes o la construcción de un contexto histórico son prácticamente inexistentes, así que cualquier intento de buscarle un lado realista serán totalmente inútiles. Y lo mismo podría decirse de la adaptación de Snyder. Cuando en una entrevista lo cuestionaron sobre porque su película se veía bonita en todo momento en vez de retratar los horrores de un campo de batalla, Snyder replicó, "porque estoy adaptando la novela gráfica, no haciendo una película sobre la histórica batalla de las Termópilas".

Y creo que eso es algo importante. Siempre he sido de la idea de que cada película debe ser juzgada bajo criterios diferentes. Si voy a ver una película de Akira Kurosawa o de Ingmar Bergman, espero una cinta que resulte en una exploración de la condición humana que me deje haciendo una profunda reflexión y admirando la destreza para contar historias profundas del director. Pero si voy a ver una película de Quentin Tarantino lo que espero es una hiperviolenta historia llena de sangre y referencias a la cultura pop donde el director no tendrá reparo alguno en tomarse licencias narrativas y/o creativas en nombre del entretenimiento. Y me parece que ambas cosas, a su manera, son válidas.

300 la fui a ver con la idea de ver una exagerada y violenta historia de guerreros peleando contra una oposición insuperable, llena de clichés y argumentos ireales. Y eso fue exactamente lo que obtuve. De hecho, incluso me atrevería a afirmar que Snyder toma el trabajo de Miller y lo lleva un poco más allá, convirtiendolo en una irreal épica machista de la cual disfruté cada momento. Snyder añade algunos elementos ausentes de la novela gráfica. La voz de un narrador contando la historia añade un toque de irrealidad que a la vez sirve para justificar algunas exageraciones de la trama. El desarrollar un ambiente de camaradería entre los espartanos y reflejarlo como una competencia en el campo de batalla es un buen ejemplo de ello.

Como mencioné líneas arriba, Miller nunca se preocupó por desarrollar a sus personajes. Y Snyder decidió no detenerse en ello, prefiriendo sustituir cualquier intento de profundidad por actitud, y funciona. Gerard Butler en el papel de Leonidas se convierte en una figura de proporciones míticas, lanzando arengas a diestra y siniestra, cada una de ellas más predecible y exagerada que la anterior. El resultado es una de las películas más cargadas de testosterona y adrenalina que he visto jamás.

Evidentemente 300 no es para todos los gustos, pero si lo que han visto en los trailers y avances es de su agrado, no duden en verla, pues contiene más de lo mismo. Por lo pronto, Zack Snyder ya se encuentra trabajando en su próximo proyecto, el cual sin duda pondrá a prueba su capacidad para contar historias tan profundas como visualmente atractivas, pues Warner Brothers lo contrató para llevar a la pantalla Watchmen, la mítica obra del aclamado escritor Alan Moore. A ver como le sale.

Constante

Eso es lo que más quisiera ser. Y creo que de uno u otro modo estoy empezando a conseguirlo. Se fue marzo y si bien la última parte del mes tuve algunos problemas para mantener el ritmo de publicación que estaba empezando a tomar, puse un total de 17 posts en el mes, misma cantidad que en enero y febrero. Eso quiere decir que este es el post número 52 en lo que va del año. Nada mal, pero podría ser mejor.

Espero usar esta semana para sacar varios pendientes, pues además de los comentarios que tengo atrasados de libros ahora tengo ya cuatro reseñas de cine de películas recientes y un par de textos de opinión sobre temas de actualidad. Estoy además preparando otro blog sobre el que daré más detalles en algunos días, así que no espero que mi presencia en la blogósfera se vea disminuida, sino todo lo contrario.

Por cierto, el mes pasado fue el más activo en cuestión de visitas, así que quisiera agradecer a quienes han hecho un hábito el leer mis algunas veces incoherentes e ininteligibles balbuceos.