District 9

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Tal parece que Peter Jackson ha decidido concentrarse de lleno en su faceta de productor de cine, pues actualmente no tiene ningún proyecto como director aparte de su colaboración con Steven Spielberg para adaptar Tintin al cine. Por otro lado, si su trabajo como productor es lo que va a permitir que se realicen proyectos como la versión de Guillermo del Toro de The Hobbit, o a proyectos más modestos pero no menos interesantes como District 9, no tengo inconveniente alguno con su decisión vocacional.

District 9 es una película de ciencia ficción escrita y dirigida por Neill Blomkamp, director sudafricano avecindado en Canadá. Blomkamp es famoso por su trabajo en comerciales, de entre los que destacan el que hizo para Citroën, y el corto promocional Yellow, hecho a encargo de Adidas. Blomkamp también es el responsable de los cortometrajes de HALO conocidos como Landfall, y se suponía que sería el director de la adaptación cinematográfica del popular videojuego hasta que problemas financieros llevaron a la suspensión indefinida del proyecto.

La película de HALO también habría sido producida por Jackson, pero al venirse abajo el proyecto el y Blomkamp decidieron concentrar sus esfuerzos en la adaptación de Alive in Joburg, aclamado cortometraje del propio Blomkamp, quien gusta de utilizar un estilo semi-documental, con cámara al hombro y técnicas como el cinéma vérité, combinándolo con efectos digitales fotorealistas, dotando a su trabajo de una apariencia realista a pesar de los temas tratados en ellos. Aquí pueden ver el corto completo:



La película ha contado con el apoyo de una campaña publicitaria viral a través de internet y con el soporte de carteles y anuncios colocados en lugares públicos cerca de eventos relacionados con la ciencia ficción, como en la ComiCon del año pasado o en las ciudades sede de algunos festivales de cine durante los meses pasados. La historia contada en District 9 es la siguiente. Veintiocho años atrás una civilización extraterrestre hizo contacto con seres humanos tras verse obligados a aterrizar en nuestro planeta. Se temía un ataque o invasión en caso de que fuesen hostiles, o un gigantesco avance tecnológico cuando los extraterrestres compartieran con nosotros su tecnología, pero ninguna de las dos cosas sucedió. Se creó un ghetto en Sudáfrica para albergar a los extraterrestres, el cual es conocido como Distrito 9, y el control del mismo se concesionó a la empresa Multi-National United (MNU), la cual no tiene el mínimo interés en cuidar el bienestar de los refugiados alienígenas. Cuando un operativo de MNU contrae un virus que empieza a alterar su ADN se convierte en el hombre más valioso y buscado en el planeta, y el único lugar donde puede esconderse es el Distrito 9.

District 9 se estrena en los Estados Unidos el próximo mes, así que a nosotros solo nos queda esperar que las distribuidoras nacionales decidan darle una oportunidad de desfilar por nuestras pantallas. Aquí les dejo los dos avances oficiales.


Masters of Horror : Takashi Miike

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Takashi Miike es uno de los directores más inusuales trabajando en la actualidad. Su trabajo parece irregular de una película a otra y es claro que, para muchos,es un gusto adquirido. Sin embargo, lo que no se puede negar es que pocos directores trabajando en la actualidad son capaces de crear películas tan controversiales de una manera cotidiana, trabajando en tres o cuatro proyectos cada año sin hacer ninguna distinción aparente entre trabajar para cine o TV e involucrándose además como productor de otros directores y trabajando en toda clase de géneros.

En occidente se le conoce mayormente por sus aportaciones al género de horror, destacando películas como Odishon (Audición), Visitor Q, Ichi The Killer (Ichi el Asesino), y One Missed Call (Una Llamada Perdida), donde explora los diferentes rincones del género de una manera siempre dada a los excesos y probando los límites de la censura, desde el terror psicológico hasta el más tradicional horror sobrenatural, pasando por algunas de las más espeluznantes secuencias de tortura que se hayan visto jamás.

Sin embargo, el rango de Miike es mucho más diverso que lo que esos títulos podrían señalar. Su filmografía abarca toda clase de géneros, desde películas infantiles, melodramas tradicionales y parodias de superhéroes, hasta sangrientas historias de la yakuza, pasando por sus mencionadas y celebradas incursiones en el horror y por toda clase de crossovers y mezcolanzas de género. En relación a su inclusión en la serie Masters of Horror, en una entrevista Miike dijo, "¿Un maestro del horror, yo? ¡Pero si yo dirigí Salaryman Kintaro!", refiriéndose a la adaptación de un manga acerca de un violento pandillero que por una promesa hecha a su esposa abandona su estilo de vida para convertirse en un empleado asalariado.

Como sea, es innegable que Miike ha realizado suficientes aportaciones al género, tanto en términos de contenido como de logros audiovisuales, como para ameritar que se le considere como uno de los Meaestros del género, aún si en su caso resulta hasta cierto punto una etiqueta restrictiva y limitante. Miike fue una de las primeras elecciones de Mick Garris cuando empezó a pensar en los directores que invitaría a colaborar en la serie, deleitándose ante la idea de convertirse en el productor del primer trabajo de Miike realizado en inglés. Las diferencias de los métodos de trabajo empleados en América y en Japón pronto se hizo evidente, pero Garris se mantuvo firme en sus promesas y dio a Miike todo el espacio y libertad necesarios para trabajar a su manera sin interferencia de ninguna clase.

El problema vino cuando una vez que Miike entregó el producto terminado, Showtime!, la cadena de TV por cable que había adquirido los derechos de transmisión de Masters of Horror, decidió que el contenido era demasiado fuerte tanto visualmente como en términos de contenido para la televisión estadunidense y decidió no transmitirlo, aún cuando Garris y Miike ofrecieron hacer algunas ediciones intentando suavizar un poco el contenido. ¿Qué clase de película tendría que haber hecho Miike para causar esa reacción en una cadena que utiliza como slogan "No Limits"? Una titulada Imprint (Vestigios).

En los Estados Unidos Imprint nunca se transmitió en TV, pasando varios meses antes de que viera la luz en DVD. En el Reino Unido y en la mayor parte de Latinoamérica si se transmitió por cable sin mayor alboroto, y desde hace un par de años está disponible en DVD prácticamente en cualquier parte del mundo, aunque casi en todas partes se ha utilizado su origen como una herramienta publicitaria, utilizando frases como "La película prohíbida de Takashi Miike", o "Censurada en los Estados Unidos".

Imprint cuenta la historia de Christopher (Billy Drago), un periodista estadunidense que viaja por Japón en busca de su amor perdido. Años atrás se enamoró de una mujer llamada Kimomo (Michie Ito), a quien dejó no sin antes prometerle regresar algún día por ella para llevarla a vivir a América. Al volver a buscarla descubre que fue vendida para servir como prostituta, así que se ha dedicado a recorrer el país de burdel en burdel en busca de su amada.

La búsqueda lo lleva hasta una isla donde aparentemente no viven más que asesinos, ladrones, prostitutas y proxenetas, pero tampoco ahí encuentra rastros de Kimomo. Imposibilitado de abandonar la isla hasta el día siguiente, alquila una habitación, servicio que incluye las atenciones de una chica. Intrigado por una que se queda oculta en las sombras en lugar de ofrecer abiertamente sus caricias como el resto de sus compañeras, Christopher solicita que la envíen a ella a su habitación.

Más tarde, cansado y embriagado de sake, Christopher intenta sacarle conversación a la joven (Youki Kudoh), quien tiene una deformidad facial desde su nacimiento. Mientras le cuenta su historia ella asiente sin comentar mucho, pero al final de su relato le confiesa que ella conoció a Kimomo, quien vivió en la isla durante algún tiempo, y le informa que hace unos meses se quitó la vida ante la desesperanza de que su amado no haya mantenido su promesa de volver por ella.

Christopher se rehusa a aceptar que su dulce Kimomo fuese tan débil como para caer en la desesperanza y renunciar a todo quitándose la vida, así que exige a la joven que le cuente toda la verdad. Ésta inicia de nuevo su relato, incluyendo ahora su propia vida y la forma en que llegó al prostíbulo de la isla. Le cuenta sobre la llegada de Kimomo y como ésta pronto se convirtió en la chica más popular y buscada, ocasionando la envidia de las demás. Esta envidia llevó a que se le inculpase del robo de una joya de la matrona del lugar, siendo cruelmente torturada en busca de una confesión. El dolor y la desesperación ante la tortura habrían llevado a Kimomo a suicidarse, pero Christopher no está del todo convencido, así que exige toda la verdad, sin exclusiones de ninguna clase. La chica le cuenta la verdad acerca de la joya desaparecida y agrega más detalles acerca de su propia vida, detallando la amistad que Kimomo le profesaba y las condiciones en que se dio su muerte.

Horrorizado al enterarse de la verdad acerca de la muerte de su amada, Christopher se siente desfallecer de ira y dolor, pero antes de descargar su furia en contra de la chica, demanda conocer la historia completa, pues aún cuando está convencido de que la chica le ha contado la verdad, siente que hay cosas que todavía no le ha dicho. La verdadera y completa historia de la chica y los motivos detrás de sus acciones llevarán a Christopher al borde de la locura.

Si han visto antes alguna película de Takashi Miike, especialmente de entre las que mencioné más arriba, difícilmente hallarán en Imprint algún motivo para escandalizarse, pero obviamente esas películas no han sido nunca material apto para televisión. Algunos de los temas y motivos visuales que aparecen en Imprint han sido explorados antes por el controvertido realizador japonés, convirtiendo a esta película en una especie de catálogo de su trabajo, sin por ello demeritar la historia contada.

Supongo que la combinación de los fuertes temas utilizados por Miike (incesto, aborto, prostitución, tortura) con sus crudos pero estéticos visuales fue demasiado intensa para los gustos de los ejecutivos de Showtime!, lo que tristemente hable mal de la cadena.

Me parece digno de señalar la calidad de la imagen y sonido del DVD, que probablemente sean los de mejor calidad que haya tenido cualquier película de Miike, al menos en América. El sonido resulta particularmente notorio durante las secuencias de tortura, replicando toda clase de sonidos de carne desgarrada, uñas desprendidas, y otras linduras semejantes.

Una de las ideas detrás de Masters of Horror era mostrar que el género está vivo y aún tiene mucho que ofrecer, y lo disparejo de los episodios no ayuda mucho en ese aspecto. Los distintos tonos manejados no son problema, pero las entradas más flojas de la serie son excesivamente débiles y son apenas equilibradas con los trabajos de Argento, Carpenter, Dante y McKee, mientras todos los demás caen en el medio sin destacar a uno u otro lado. Por eso era importante el episodio de Miike, porque es el que más abiertamente buscaba empujar los límites del género, y al hacerlo inclinaba la balanza de la serie hacia la relevancia y hacia el futuro. Lástima, otra oportunidad desperdiciada.

Layer Cake

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A pesar de ser bastante joven todavía, Matthew Vaughn goza desde hace varios años de una buena reputación como productor de cine. Mayormente conocido por las primeras películas dirigidas por Guy Ritchie, Lock, Stock & Two Smoking Barrels (Juegos, Trampas y Dos Pistolas Humeantes), Snatch (Cerdos y Diamantes) y Swept Away (lo siento, pero ésta si, no tengo idea como se haya titulado en español), o por acompañar a su guapísima esposa Claudia Schieffer a toda clase de eventos sociales, Vaughn debutó como director en el 2004 con Layer Cake (No Todo es lo que Parece, en México, y Crimen Organizado, en España), cinta que originalmente habría de dirigir Guy Ritchie.

Layer Cake pudo haberse convertido en otra entrada dentro de las cintas de gangsters londinenses que lanzaron la carrera de Ritchie, pero otros compromisos evitaron que el ahora ex de Madonna pudiese dirigir la película. En vez de enfrentar un retraso y los posibles costos económicos del mismo mientras se elegía un nuevo director, Vaughn decidió encargarse él mismo de la realización del proyecto, habiendo trabajado lo suficientemente cerca de sus directores durante su trabajo como productor como para considerar que no debiera ser tan difícil hacer la transición de responsabilidades en el set.

Layer Cake está basada en la novela del mismo título de JJ Connolly, y el guión fue escrito por el propio autor de la novela, quien no tenía experiencia previa y presentó un primer esbozo de más de cuatrocientas páginas, más aún de las que tiene la novela. ¿Qué clase de película se podía esperar de un proyecto con guionista primerizo, director debutante, y un relativamente desconocido actor (Daniel Craig) asumiendo su primer papel protagónico? Sin duda no un clásico del género de gangsters o siquiera una cinta superior a las realizadas por Guy Ritchie, pero eso es precisamente lo que Layer Cake resultó ser.

Daniel Craig interpreta a un traficante de drogas especializado en cocaína. Es joven, inteligente, bien parecido y sumamente cuidadoso. También sabe que en su profesión es solo cuestión de tiempo terminar muerto o encerrado en la cárcel, así que tiene todo listo para retirarse definitivamente del negocio y retirarse a vivir una vida cómoda y tranquila mientras aún es lo suficientemente joven como para disfrutarla. Al inicio de la película él calcula que si todo sale bien en dos días podría estar lejos de todo lo que ahora le rodea, pero si todo hubiese salido de acuerdo a su plan, la siguiente hora y media de la película habría sido bastante aburrida, ¿cierto?

Justo mientras está pensando en realizar su última transacción como traficante, recibe el llamado de Jimmy Price (Kenneth Cranham), el mafioso para el cual trabaja. Éste le encomienda un par de trabajos que no le vienen demasiado en gracia pues ponen en peligro sus planes de retiro. El primero es tratar con un estúpido y pretencioso gangster conocido como Duke (Jamie Foreman), quien necesita colocar en el mercado un millón de píldoras de extasis lo más pronto que sea posible, lo cual no está tan lejos de sus ocupaciones habituales salvo por tener que lidiar con la clase de criminales que siempre ha intentado evitar. El segundo trabajo consiste en localizar a la hija adolescente de Eddie Temple (Michael Gambon), un asociado de Jimmy. Aparentemente la chica es una adicta que se ha mezclado con la clase equivocada de personas.

Si las cosas no estuviesen suficientemente complicadas, resulta ser que el éxtasis que necesita colocar en el mercado es material robado a la mafia serbia, quienes están convencidos de que él es el responsable y están dispuestos a lo que sea para obtener venganza y recuperar lo que les pertenece.

La aparición es escena de Eddie Temple para aclarar la naturaleza de su relación con Jimmy y la verdad detrás de su hija desaparecida, además de manifestar su interés en participar en el negocio de colocar el cargamento de extasis, añade aún más capas a la creciente intriga de la película, haciendo que la rudeza y experiencia delictiva de sus asociados, Gene (Colm Meaney) y Morty (George Harris), pueda resultar insuficiente para salir bien librado del negocio, sobre todo ahora que un asesino enviado por los serbios se encuentra en la ciudad. Como si su situación no fuese lo suficientemente complicada, nuestro protagonista decide además intentar seducir a Tammy (Siena Blaze), la novia de Sidney (Ben Whishaw), un sobrino de Duke que no parece ser demasiado listo.

Layer Cake logra distinguirse de las películas de Guy Ritchie gracias al enfoque adoptado por Vaughn en cuanto al tono de la historia, pues el humor es más escaso y notablemente más oscuro que en las cintas de Ritchie. El desarrollo de personajes y la exploración de los valores de los criminales, su sentido del honor y la naturaleza de las relaciones entre criminales hacen que la película se sienta más cercana al trabajo de Martin Scorsese que al de Guy Ritchie, al menos dentro del género de gangsters.

También es digno de resaltar que a pesar de tratarse de una película con un presupuesto bastante modesto -aproximadamente siete millones de dólares-, la película no se distingue de una producción de estudio hollywoodense, además de contar con un elenco de actores medianamente conocidos que luego de esta cinta se han hecho acreedores de un mayor reconocimiento tanto del público como de la industria, como ocurre con el propio Daniel Craig o con Ben Whishaw, que en los últimos años han acumulado éxitos en sus diferentes proyectos. Vaughn dirigió un par de años más tarde la excelente adaptación de Stardust, la novela de fantasía de Neil Gaiman, y se encuentra actualmente finalizando Kick Ass, una adaptación del comic creado por Mark Millar y John Romita Jr acerca de un adolescente que decide convertirse en un superhéroe/vigilante a pesar de no tener ninguna clase de poderes o habilidades sobrehumanas. Sin duda Vaughn se ha convertido rápidamente en un director al que vale la pena seguir la pista.

Transformers: The Revenge of the Fallen

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No puedo pensar en una sola instancia donde si alguien me preguntase acerca de mis directores favoritos, los que más me mueven o divierten, o simplemente aquellos que son capaces de generarme alguna reacción emocional, donde pudiera pensar en Michael Bay. Y lo mismo va hacia el lado negativo, pues no me parece que ninguna de las películas que ha dirigido hasta la fecha sea realmente mala, simplemente me parece que van dirigidas a un público con gustos e intereses muy diferentes a los míos, por lo cual suelo evitar -o al menos dejar pasar de largo- sus películas. Dicho lo anterior, debo confesar que The Rock (La Roca) me divirtió mucho cuando la vi, hace... uh, unos doce años. Espero que haya envejecido bien.

Lo que nos lleva a Transformers: The Revenge of the Fallen. Hace un par de años le dediqué medio post a la primera parte -¿medio post? ¿de verdad tenía tanto que escribir que no le podía dedicar uno propio?- explicando que nunca fui aficionado ni a los juguetes ni a las diferentes series animadas que componen la franquicia, y las razones por las que había ido a ver la película. Todo lo dicho entonces aplica del mismo modo para esta secuela. El combo Spielberg+Bay+FranquiciaJuguetera no puede buscar otra cosa que generar una enfermiza cantidad de eye-candy para vender cuantos productos licenciados y juguetes sea posible, y ni siquiera había el añadido de un guión parcialmente escrito por John Rogers o algún otro guionista que gozase de mi simpatía.

Entonces, ¿por qué fui a ver Transformers: The Revenge of the Fallen?

La única respuesta honesta que puedo ofrecer es: por morbo. Se especuló tanto sobre el mayor presupuesto, sobre triplicar la cantidad de robots que aparecen en la película, sobre los elaborados efectos digitales y la capacidad de proceso de imágenes requerida para completar la película, e incluso sobre un posible conflicto entre Megan Fox y Michael Bay, y finalmente sobre la película misma, estrenada en EU algunos días antes que en México, que no me pude aguantar las ganas de ver a que se debía tanto ruido.

La película tiene todos los ingredientes que uno esperaría de un blockbuster veraniego impulsado por uno de los combos más poderosos e influyentes de Hollywood, los ya mencionados Steven Spielberg y Michael Bay: un protagonista carismático y de moda, una chica sexy y de moda, un director conocido por sus excesos visuales, efectos digitales al por mayor, y la mayor cantidad de explosiones que es posible distribuir en casi dos horas y media de película. Los villanos son viles y ruines, los héroes son heróicos, las chicas (ahora hay más de una) son preciosas y los robots lucen bastante reales y verdaderamente gigantescos.

¿Qué más se puede pedir?

Se me ocurren varias cosas: una historia interesante y entretenida, y si puede ser coherente y congruente, mejor. Actores. De verdad, más preocupados por su trabajo que por su aspecto (aunque probablemente aquí sea máas culpa del director y del guión que de los mismos intérpretes. Un mínimo desarrollo de personajes, al menos suficiente como para identificarse con los protagonistas. Creo que con eso bastaría.

La verdad es que la película no es buena, aunque no llega a ser realmente mala, pues en su defensa hay que señalar que mantiene una cierta congruencia interna: la historia es intencionalmente boba y el humor raya en el pastelazo, pero es así desde el primer momento. Me viene a la cabeza un comentario que Felipe Sobreiro hizo acerca de la película: "si piensas que entretenimiento es igual a dos horas de chatarra brillante volando por los cielos, esta película es para ti". Mejor no lo pude haber expuesto yo. Lo he dicho antes respecto a otras películas, pero ahí voy de nuevo. Si van al cine con la idea de ver una película inteligente, humana, llena de sentimientos y/o valores que represente una experiencia emocionalmente satisfactoria, y terminan sentados en una sala donde se exhibe Transformers: TROTF, necesitan ser más cuidadosos a la hora de elegir su película frente a la taquilla.

El Oro del Rey

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El Oro del Rey es el cuarto volumen de la saga de Las Aventuras del Capitán Alatriste, y para estas alturas ya resulta innegable el hecho de que la serie fue planificada en su integridad desde un principio por Arturo Pérez-Reverte, pues empiezan a tomar sentido muchas de las alusiones a hechos posteriores o anteriores a los que está narrando Íñigo, la voz de su narrador.

El escribir los libros como si se tratasen de las memorias del viejo Íñigo, relatando los sucesos acaecidos en su vida desde que esta se cruzó con la del Capitán Alatriste fue una herramienta útil para darle un toque humano a la narración, evitando que se convierta en un simple recuento de las aventuras de un viejo soldado español y permitiendo al autor plasmar reacciones emocionales que estarían fuera de lugar de no emplear a uno de los propios personajes como narrador.

Las alusiones a eventos futuros parecen ser menos, pero a cambio crecen en importancia, pues en las primeras páginas del libro Íñigo menciona el lugar y tiempo de la muerte de Alatriste y lo hace con el desparpajo de quien comenta un hecho conocido por todos, sin darle mayor importancia.

Lo que si parece adquirir importancia poco a poco es la relación entre el propio Íñigo y Angélica de Alquézar, la joven sobrina de uno de los villanos principales de la serie. Íñigo mismo empieza a adquirir un papel más allá del simple patiño adolescente, pues luego de los eventos durante el sitio de Breda, narrado en el tomo anterior, Alatriste y el resto de los personajes empiezan a tratarlo más como un hombre que con la condescendencia que le mostraban anteriormente.

De licencia tras la toma de Breda, Alatriste e Íñigo se encuentran en Sevilla con Francisco de Quevedo y con el Conde de Guadalmedina, quienes les tienen una oferta de trabajo un tanto inusual. Su misión es reclutar hombres armados para llevar a cabo un asalto a un buque de carga proveniente de América. Lo inusual de la misión viene a cuenta del objetivo del asalto, pues la idea es que tomen el control del barco para llevarlo a tierra en un punto donde sea posible que otro grupo descargue el oro que viene a bordo. Se trata de oro perteneciente al Rey de España y lo van a robar por órdenes de... el Rey de España.

Aparentemente algunos comerciantes y funcionarios han estado desviando una parte del tesoro proveniente de América para engrosar sus propias fortunas. Algunos funcionarios honestos lo han descubierto, pero a fin de evitar un conflicto al interior de la corte, los asesores del rey lo convencen de recuperar lo que es suyo por otros medios. Si Alatriste y su grupo tienen éxito, nadie hará reclamación alguna, pues hacerlo sería admitir que lo estaban robando.

Tras reacostumbrarse a la escena del bajo mundo sevillano, Alatriste contrata a los mercenarios necesarios para llevar a cabo el trabajo, mismo que parece fácil. Abordar el bote, asustar a los marinos para que abandonen el barco y despachar a aquellos que no lo hagan. Levar anclas y encallar el barco para que otro grupo se haga cargo de bajar la carga y retirarse a disfrutar la paga. Lástima que nadie haya considerado la posibilidad de que otro grupo de mercenarios haya sido contratado para proteger la carga, con el añadido de que dicho grupo se encuentre bajo las órdenes del archienemigo de Alatriste, Gualterio Malatesta.

No hay mucho que pueda añadir a lo que he escrito antes acerca de la prosa de Pérez-Reverte, amena, clara, limpia; o a su habilidad narrativa y talento para proporcionar información histórica y comentario social sin alterar por ello el flujo de su relato. Arturo Pérez-Reverte es uno de los mejores autores trabajando en la actualidad y Las Aventuras del Capitán Alatriste, pese a poder ser consideradas como una obra menor entre su producción literaria, son un excelente ejemplo de su talento y un adecuado punto de entrada para aquellos interesados en su obra.

Masters of Horror: William Malone

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William Malone es otro caso donde uno se pregunta cual es la razón por la cual podría considerársele como un Maestro del Horror, siendo la única explicación posible que tiene una antigua amistad con Mick Garris, el productor de la serie. Malone empezó su carrera como director en 1981, pero luego de un par de películas de bajo presupuesto que recibieron nula o tibia recepción enfocó su atención a trabajar en televisión, saltando de género en género pero tratando siempre de mantenerse cerca del horror, habiendo dirigido episodios de series como Freddy's Nightmares, Tales From the Crypt o Perversions of Science. Su regreso al cine se dio con el insípido e inconsecuente remake de House on Haunted Hill (La Residencia del Mal), y un par de años más tarde hizo FeardotCom (Miedopuntocom).

Aparentemente lo que sería su mayor aportación al género ni siquiera es verdad, pues aún cuando en algunos sitios hay afirmaciones de que Malone diseñó la icónica máscara que Michael Myers utiliza en la versión original de Halloween (John Carpenter, 1978), pero no encuentro ningún dato que pudiese validar semejante afirmación. La película contaba con un presupuesto de algo más de trescientos mil dólares, y aún cuando Don Post, director y propietario de Don Post Productions, una de las más importantes firmas de vestuario y maquillaje -y empresa donde Malone trabajaba-, era uno de los productores ejecutivos de la cinta, éste se rehusó a producir una máscara original a cambio de un porcentaje de las taquillas y mercancía licenciada, sugiriendo a los encargados de la producción que utilizacen una máscara barata y le hicieran modificaciones. La máscara más barata que encontraron fue una del Capitán Kirk que adquirieron por veinte dólares y a la cual simplemente pintaron de blanco y alteraron el cabello, sin la participación o colaboración de Don Post Productions ni nadie de su staff, Malone incluído.

Tal vez no sea de sorprender entonces que su episodio para la primera temporada de Masters of Horror resulte ser su mejor trabajo a la fecha. The Fair-Haired Child (El Niño del Sótano) empieza con Tara (Lindsay Pulsipher), una linda pero retraída adolescente a quien sus compañeros de escuela hacen blanco de sus burlas a causa de su tendencia a soñar despierta y a fantasear con heroínas de historieta. Un día, de regreso de la escuela, Tara es perseguida y arrollada por una camioneta.

Al recuperar la consciencia, se encuentra en cama en una espaciosa habitación y una mujer vestida como enfermera se encuentra sentada a un lado. Para incrementar su confusión, la mujer le informa que se encuentra a muchos kilómetros de casa y que nadie está seguro de como llegó ahí. Tras intentar comunicarse con su madre, ésta, aparentemente bajo los efectos del alcohol o de algún fuerte medicamento, no presta atención a su predicamento y le pide se comunique más tarde.

En poco tiempo Tara se da cuenta de que en realidad ha sido secuestrada por un extraño matrimonio que parece tener algo que ocultar, lo que sin duda no puede ser bueno para ella. Tras intentar infructuosamente escapar de la casa, misma que para su desolación parece encontrarse en medio de la campiña y lejos de cualquier posible contacto humano, Tara es arrojada al sótano de la casa, donde no hay escaleras. Mientras busca otra salida descubre horrorizada a un muchacho ahorcándose, y tras algunos esfuerzos consigue bajarlo y retirarle la soga del cuello. El muchacho se ve profundamente estresado y perturbado, aunque a base de señas logra hacerse entender. Se llama Johnny, y parece estar aterrorizado de algo que en cualquier momento puede quedar libre en el sótano.

Poco a poco Johnny (Jesse Haddock) va haciendo que Tara entienda la gravedad de su situación. Johnny falleció en un accidente varios años atrás, pero sus padres (Lori Petty y William Samples) hicieron un trato con un demonio para conseguir regresarlo a la vida. El precio: doce niños, uno cada año en la fecha del cumpleaños de Johnny, deben ser sacrificados.

Tara es la última víctima, y una vez que su sacrificio sea completado Johnny podrá vivir nuevamente una existencia normal. Aún cuando Johnny parece simpatizar con Tara y le asegura que no desea hacerle daño, no puede oponer resistencia a las fuerzas que controlan su temporal existencia, así que Tara tiene que luchar por su vida, escondiéndose de la criatura liberada para realizar el sacrificio.

Eventualmente Johnny retoma el control por unos minutos y ambos llegan a la conclusión de que no es posible seguir postergando lo inevitable. Johnny le explica las condiciones en que ha tenido que existir desde que inició el ritual y que nunca fue su intención el poder regresar, y menos a semejante precio. Tara simpatiza con su desesperanza y decide dejar de luchar, permitiendo que el largo ritual llegue a su fin.

Para beneplácito de sus padres, Johnny regresa a ser el mismo de antes de su muerte, pero las cosas no pueden volver a ser como antes, no después de lo que ha pasado durante los últimos doce años, y menos después de los momentos que compartió con Tara, así que pronto revela a sus padres una siniestra sorpresa.

La historia está muy bien escrita y la dirección resulta impecable. Las actuaciones tanto de los dos adolescentes como de Samples como de Petty son intachables, especialmente de ésta última, quien realiza un trabajo realmente sobresaliente. La ambientación y el diseño de escenarios es perfecta, complementando idealmente el tono de la historia.

Tal vez el único pero posible sea en cuestión de los efectos especiales, pues la criatura encargada del sacrificio resulta desigual en su ejecución, abusando por momentos de la ayuda digital a un trabajo de maquillaje y prostéticos que se siento solo a medio completar. El resultado no termina de ser convincente, pero no llega a afectar de manera considerable a la película. Si Malone es capaz de llevar este nivel de sobriedad y congruencia a sus futuros trabajos es muy probable que consiga sacudirse de una buena vez la etiqueta de director de segunda. Recomendado para todos los fans del género.

Inglorious Basterds

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Una de las películas que más ansiosamente espero esta año es Inglorious Basterds, la más reciente producción de Quentin Tarantino que debutase en el pasado Festival de Cannes. La cinta cuenta la historia de un grupo de soldados aliados quienes desde detrás de las líneas enemigas se dedican a cazar nazis mediante cualquier medio posible.

El elenco está encabezado por Brad Pitt, quien actua junto a Eli Roth, Diane Krueger, Melanie Laurent, Christoph Waltz, Michael Fassbender, Daniel Brühl y Til Schweiger. De éste último no pude evitar sonreir al descubrir el nombre de su personaje: Hugo Stiglitz.

La promoción para la película se ha dado de manera más fuerte, como suele ocurrir con cada proyecto de Tarantino, en línea, filtrando de manera constante videos desde el set de filmación, fotos del set y de los actores caracterizados, posters y, obviamente, los trailers para la película. Los primeros posters en ser difundidos de este modo, siguiendo al teaser poster que pueden ver arriba a la derecha, fueron los siguientes tres (al dar click sobre cualquier imagen pueden verla en mejor tamaño).

Simples y directos al grano, tal y como uno esperaría de Tarantino. A la aparición de estos siguieron cuatro que mostraban de manera individual a cada uno de los protagonistas principales.

Y entonces apareció el primer trailer oficial.


Luego vino el estreno en Cannes, las primeras reseñas, y el lanzamiento propiamente dicho de la campaña de promoción internacional, donde lo más reciente son cuatro nuevos posters de los personajes.

Los cuales hacen juego con una nueva versión de un poster que anteriormente había aparecido en italiano.

Finalmente, este es el primer trailer internacional.


La película se estrena en los Estados Unidos el próximo mes de agosto. No queda más que cruzar los dedos y esperar que las distribuidoras en México no nos apliquen de nuevo el tratamiento Grindhouse y tengamos que esperar hasta su aparición en DVD.