mayo 02, 2013

Reseña: Iron Man 3

Si había una película que causaba expectación para este verano, o por lo menos para lo que la industria occidental del entretenimiento entiende como verano, era Iron Man 3. No sólo se trata de la secuela de una de las franquicias más exitosas lanzadas en los últimos años, si no también del inicio de la segunda fase de la que indiscutiblemente es la multi-franquicia más exitosa de todos los tiempos, el Universo cinematográfico de Marvel Studios basado en los comics de la editorial del mismo nombre.

La cinta aún tiene pendiente su estreno en los Estados Unidos, pero en México, América Latina y varias otras partes del mundo se acerca ya a cumplir con su primera semana en cartelera, y con mucho éxito, lo que no la exenta de ser el centro de una polémica, pues parece no haber reacciones intermedias a la película, o te gusta, o la odias.

Más que una secuela de Iron Man 2, esta película se siente más como Avengers 1.3, pues la trama inicia algunos meses después de los eventos de Avengers, y la forma en que Tony Stark (Robert Downey Jr.) intenta lidiar con las secuelas psicológicas de lo ocurrido en Nueva York es parte central de la trama, llevando al héroe a una introspección en busca de si mismo.

Pepper Potts (Gwyneth Paltrow) se ha mudado a vivir con Tony y sigue a cargo de las operaciones día a día de Stark Enterprises, Happy Hogan (Jon Favreau) pasó de ser el guardaespaldas de Tony Stark a convertirse en el director de seguridad de la empresa, y Tony pasa la mayor parte de su tiempo recluido en su taller/laboratorio realizando mejoras a su armadura, habiendo llegado ya a la versión Mark 42 de la misma. Desde los eventos del intento de invasión, tiene problemas para conciliar el sueño, y sus constantes ataques de ansiedad y paranoia empiezan a afectar su relación con Pepper.

Mientras tanto, los Estados Unidos buscan resolver la situación en escalada de un terrorista de Oriente Medio que se hace llamar El Mandarin (Ben Kingsley), y quien suele grabar videos para responsabilizarse de diverso atentados y lanzar amenazas en contra de los Estados Unidos y su presidente. La respuesta ante las tácticas mediáticas de tan colorido personaje es un movimiento de relaciones públicas, que consiste en pintar con los colores de la bandera norteamericana la armadura de Rhodey (Don Cheadle) y rebautizarlo como Iron Patriot.

Al mismo tiempo, dos figuras del pasado de Stark reaparecen en su vida. Aldrich Killian (Guy Pearce) es un científico e inventor que años atrás ofreció a Stark integrarse a un conglomerado de investigación denominado Advanced Ideas Mechanics (AIM), pero fue ignorado más que rechazado. Ahora, convertido en un carismático y emprendedor hombre de negocios, Killian busca convencer a Pepper Potts de invertir los recursos de Stark Enterprises en el desarrollo de algunos proyectos de AIM, a lo que ella se rehusa.

Por otro lado, Maya Hansen (Rebeca Hall) es una investigadora con quien Tony tuvo un affair de una noche, tras la cual distraídamente contribuyó a resolver uno de los problemas de su investigación. Ahora Maya está trabajando con Killian, pero quiere consultar a Tony acerca de un inesperado desarrollo en su trabajo para AIM.

Poco a poco se desenreda una trama en que el trabajo de Maya, la verdad acerca de AIM y las actividades del Mandarin están estrechamente ligadas, y Tony y Pepper están en el centro de atención, convertidos en los blancos principales de una peligrosa amenaza. Cuando se ve aislado de su laboratorio y tecnología, Tony tendrá que probarse a si mismo que él es algo más que un millonario inventor enfundado en una armadura de alta tecnología.

Para esta nueva entrega de la saga se reclutaron los servicios de Shane Black, guionista creador de la serie Lethal Weapon y escritor director de Kiss Kiss, Bang Bang, para escribir y dirigir la película. Black había trabajado previamente con Downey Jr., y la química de trabajo entre ambos es perceptible, maximizando la capacidad de comedia que el carismático actor posee para crear una comedia de acción sumamente ágil y entretenida, recordando algunos de los trabajos anteriores de Black al tiempo que homenajea algunas historias de espías de los 1970s y 80s.

Un punto importante a destacar es el cambio de enfoque en esta entrega, pues el centro de atención deja de ser el superhéroe, permitiendo que sea Tony Stark quien complete el arco de personaje iniciado en la primera película y demostrando de una vez por todas que el hombre es más importante que la máquina y que el héroe no es el guerrero en armadura, si no la persona debajo de toda esa tecnología, cerrando además una pregunta existencial planteada en Avengers y concluyendo de gran manera la primera trilogía del personaje.

Las actuaciones, como de costumbre, son de gran nivel. Downey Jr, Paltrow y Cheadle tienen a sus personajes perfectamente dominados, y las adiciones de Pearce y Hall mantienen el alto nivel interpretativo a que esta saga nos está acostumbrando. Destacaría la labor de Sir Ben Kingsley, quien a pesar de no tener tanto tiempo en pantalla como se hubiese podido anticipar tras la atención que recibió durante la campaña promocional de la película, logra una gran caracterización de dos aspectos de un personaje engañosamente simple, y aporta otra capa de humor y complejidad a la historia.

Iron Man 3 es una gran manera de arrancar el verano cinematográfico, demostrando que todavía es posible en Hollywood realizar películas inteligentes y entretenidas sin necesidad de envolverse en falsas pretensiones. La segunda fase del Universo Marvel en cine está en marcha, y desde ahora anticipamos que será al menos tan exitosa como resultó la primera.

Película sumamente divertida y altamente recomendada para quienquiera que busque un par de horas de entretenimiento.

febrero 21, 2013

Reseña: The Prestige, de Christopher Priest

Seguramente al escuchar 'The Prestige', la gran mayoría piensa en la película de ese mismo título del 2006, misma que en su momento comenté en este mismo blog, pero en esta ocasión mi texto/reseña no se refiere a ella, si no al libro que sirvió como inspiración para la mencionada película.

La novela, publicada en 1995, es obra del popular y respetado autor británico Christopher Priest, y fue un éxito instantáneo. Además de haberse convertido en uno de los libros más vendidos de ese año, The Prestige fue reconocida al año siguiente con el Premio Mundial de Fantasía como la Mejor Novela de 1995 y se mantuvo con una presencia constante en el mercado, revitalizada además en 2005 cuando se anunció que Warner produciría la película de Christopher Nolan y la eventual aparición de ediciones que buscaban usar la película como vehículo promocionnal.

La historia central es la misma que vimos en la película, pues el libro narra la rivalidad que enfrentó a Rupert Angier y Alfred Borden, dos exitosos magos británicos de finales del siglo XIX, y que terminó por destruirlos a ambos, dejando cicatrices que muchas generaciones después aún no podían sanar.

La principal diferencia entre libro y película se da en la forma de contar la historia, pues la novela puede incluso considerarse epistolar, pues esta narrada principalmente mediante documentos, en este caso los diarios de Angier y Borden. La novela abre en el presente e introduce a los nietos de los magos, que son quienes leen los diarios en cuestión, y quienes aparecen en varios capítulos en tiempo presente, mismos que van intercalados entre las distintas partes de los diarios.

La rivalidad entre ambos magos surge luego de que Borden expone como fraude una sesión espiritista realizada por Angier y su esposa. Durante el altercado hay un forcejeo que termina con Borden lanzando al piso a la esposa de Angier, quien estaba embarazada y como consecuencia de la caída pierde al bebé, sellando la agria, persistente y, por momentos, violenta rivalidad que habría de perseguir a ambos magos por el resto de sus vidas... y más allá.

El clímax de su rivalidad se da en torno a una ilusión, El Hombre Transportado, y sus variaciones y evolución, mismos que dan éxito y fama a ambos magos. Al igual que en la película, cuando Angier no puede replicar el éxito de la ilusión de Borden busca la ayuda del físico e inventor Nikola Tesla para desarrollar una adecuada respuesta al acto de su rival.

El desenlace de la historia si es muy diferente en libro y película, en parte como resultado de que el funcionamiento de la máquina de Tesla es diferente de una manera esencial, y esa diferencia provoca una resolución diferente al conflicto entre ambos magos, teniendo repercusiones en las vidas de sus descendientes.

A pesar de que The Prestige me parece la más balanceada y lograda de las películas de Nolan, debo confesar que el tono e inusual resolución que presenta la novela me gustaron más que los que vimos en la película. Se trata de una apreciación completamente subjetiva y que puede tener más que ver con temas que son de mi particular interés y que no necesariamente significan que una sea mejor que la otra.

Lectura bastante recomendada.

febrero 13, 2013

Reseña: The Zombie Survival Guide, de Max Brooks

Si existe un tema de moda en la ficción contemporánea, no cabe duda que se trata de los zombis, subgénero de horror que goza de gran popularidad desde hace un par de años y que actualmente tiene presencia en libros, comics, cine y televisión. En los dos últimos casos, se trata de adaptaciones de historias y conceptos creados en los dos primeros, como el muy notorio caso de The Walking Dead.

En los próximos meses se estrenará World War Z, otra película de este subgénero, con la actuación de Brad Pitt y basada en un best-seller escrito por Max Brooks. Brooks saltó a la fama en 2003 con la publicación de The Zombie Survival Guide: Complete Protection from the Living Dead, pero antes de ello fue parte del equipo de escritores del popular programa de comedia Saturday Night Live por tres temporadas.

The Zombie Survival Guide es un libro bastante peculiar, partiendo desde el importante detalle de estar escrito como si fuese un auténtico manual de supervivencia en caso de un Apocalipsis Zombi, y cubre todas las bases necesarias para convertirse en una parte esencial del kit de supervivencia de cualquier persona preocupada por semejante eventualidad.

El libro está dividido en seis capítulos, todos los cuales cuentan con ilustraciones y referencias a 'casos documentados', mismos que son detallados en un apéndice al final. El primer capítulo del libro sienta las bases para la mitología del universo creado por Brooks, lidiando con los diversos 'mitos' existentes alrededor de la figura de los muertos vivientes, y detallando la historia de Solanum, el incurable virus responsable de la creación de los zombis.

Además de explicar la patología del virus, incluyendo formas de contagio, síntomas, tiempo de incubación y demás, el capítulo hace énfasis en la importancia de diferenciar entre diferentes clases de zombis, pues todo lo que uno haya aprendido viendo películas sobre zombis o lo que crea saber acerca de los zombis vudú, probablemente no tiene nada que ver con los peligrosos y 'reales' zombis creados por solanum.

Sería muy fácil convertir un libro de estas características en una sátira, o hacerlo con una vena humorística, y dado el pasado de Brooks en parte esperaba que fuese así. Sin embargo, el autor no cae en la tentación y se compromete por completo a hacer de su libro una obra completa, congruente y, dentro de lo que cabe, seria.

Tan solo primer capítulo del libro vale la pena por la forma tan clara y comprehensiva en que detalla el origen de la plaga zombi y explica patrones de comportamiento, creando de golpe una mitología que toma elementos tradicionales del género, descarta aquellos que no sirven, y agrega algunos nuevos para proveer de reglas claras a su particular universo, listo para ser explorado en trabajos posteriores.

Como mencioné al principio de este texto, World War Z está siendo adaptado al cine. Brad Pitt no solo es el protagonista de la película, si no también el productor, pues su compañía, Plan B, fue la que llevó el proyecto a Paramount. El actor declaró hace unos meses que había comprado los derechos de la mencionada novela, además de los de este manual, y también los de la novela gráfica que cuenta la historia de los casos documentados en el apéndice de este libro.

Yo diría que se antoja difícil adaptar este libro por el formato, pero lo mismo podría decirse de World War Z, que es prácticamente epistolar, pero que será tema de una futura entrada en este blog.

Lectura ampliamente recomendada, sobre todo para fans del género.

febrero 08, 2013

Reseña: Jumper, de Steven Gould

Hace algunos años apareció la película Jumper, dirigida por Doug Liman sobre un guión de David S. Goyer y Simon Kinberg, que en su momento comenté en este blog, y desde entonces me enteré que estaba basada en un libro de Steven Gould, reconocido autor de novelas juveniles. El año pasado finalmente conseguí una copia del libro, y cuando por fin pude leerlo no pude dejar de maravillarme ante la capacidad de Hollywood para inventar malas historias luego de comprar los derechos para adaptar un buen libro.

Como comenté en su momento, Jumper era una película medianamente entretenida pero bastante mediocre, con mucha de la culpa cayendo sobre los guionistas y el resto a la pobre elección del elenco, con una pareja sin química robando tiempo en pantalla a Jamie Bell y Samuel L. Jackson, quienes con personajes menores habían hecho un trabajo más que decente al construir personajes interesantes con un conflicto bastante más emocionante.

Lo único que tienen en común el libro y la película son los nombres de los personajes principales y el tema central de un adolescente que descubre que posee la capacidad de teletransportarse a placer. Las condiciones en que vive o el uso que hace de su peculiar habilidad difieren bastante, y el arco argumental explorado en la película es completamente diferente al que el autor plasmó en su libro.

David Rice es un adolescente solitario quien vive solo con su abusivo y alcohólico padre, quien lo golpea de manera constante. La historia de violencia doméstica tiene varios años de estarse desarrollando, y fue la razón para que Mary, la madre de David, abandonara el hogar años atrás sin que nadie sepa que fue de ella. Durante un episodio particularmente violento de Carl, el padre de David, éste descubre que puede teletransportarse una vez que desaparece de su recámara y aparece en la Biblioteca municipal.

David no tiene idea de cómo o porque adquirió esta capacidad, pero parece haber sido desatada por el stress del momento, proyectándolo hacia el único lugar en el que siempre se ha sentido seguro. Tras algunos experimentos David llega a la conclusión de que puede transportarse hasta cualquier lugar que conozca y pueda recordar de forma vívida. Pronto abandona a su padre y se las arregla para sustraer dinero de la bóveda de un gran banco neoyorquino, aún cuando esto le provoca mucho remordimiento.

Pronto renta un departamento en la ciudad y se dedica a viajar por el mundo pero sin un objetivo claro en la vida, al menos hasta que una noche en el teatro conoce a Millie, una estudiante de psicología en una Universidad de Oklahoma. Pronto inicia una relación con ella, aunque le oculta su don. Al mismo tiempo, David intenta, exitosamente, localizar a su madre, quien trabaja como agente de ventas en una empresa internacional.

Una tragedia impide que su reunión sea duradera, al tiempo que da a David un objetivo en la vida, con el inconveniente de que lo pone en la mira de la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana, quienes están muy interesados en el joven y sus peculiares habilidades. Brian Cox, el agente a cargo de buscar a David, secuestra a Millie en busca de usarla como mecanismo de presión sobre David para obligarlo a entregarse y cooperar con el gobierno.

Jumper es una historia de búsqueda, pues el tema principal de la novela es el viaje de descubrimiento interior de David, lidiando con su búsqueda de identidad mientras lucha contra los fantasmas de su pasado y piensa en la forma de crearse un futuro con la mujer que ama. Gould envuelve capazmente estos temas en la historia de un joven especial que tiene que enfrentar tanto a figuras de autoridad como a la maldad existente en el mundo para alcanzar su felicidad. Se trata de una lectura ligera pero muy bien desarrollada, que combina de gran manera temas importantes con una aventura.

Adaptar el material original hubiese resultado en una película con un menor despliegue de efectos especiales pero, curiosamente, más emocionante que la que se hizo, pero es algo que ya no debiera sorprender a nadie cuando de estudios hollywoodenses se trata. A fin de cuentas, Jumper es un libro dirigido a adolescentes y jóvenes adultos que debiera resultar del agrado de lectores de prácticamente cualquier edad.

Lectura bastante recomendada.

febrero 05, 2013

Reseña: Skyfall (007: Operación Skyfall)

Hora de ir dándole salida a mis múltiples pendientes de los últimos dos meses y pico...

Skyfall (007:Operación Skyfall) es la película número 23 de James Bond, al menos de las consideradas 'oficiales', y tercera protagonizada por Daniel Craig. El director elegido para llevar esta cinta a la pantalla fue Sam Mendes, aclamado director de American Beauty (Belleza Americana), Road to Perdition (Camino a la Perdición), y Jarhead (Soldado Anónimo), entre otras.

La película sufrió múltiples retrasos, sobre todo a causa de los problemas financieros de Metro Goldwyn-Meyer, llegando incluso en algún momento a ponerse en duda la realización del proyecto, pero tras la llegada de Sony Pictures para co-financiar la película y la firma de varios contratos publicitarios, la producción pudo ponerse en marcha.

Para alegría de muchos fans de hueso colorado del popular agente secreto, en esta ocasión se decidió dejar atrás el arco narrativo que ligó a Quantum of Solace con Casino Royale, optando por seguir una historia completamente nueva y mayormente libre de continuidad.

La más reciente misión de Bond (Craig) lo lleva a Turquía en busca de recuperar información sensible que puede poner en riesgo las operaciones del MI6 y varios de sus agentes alrededor del mundo.

El propio Bond se encuentra desaparecido y la organización a cargo del Servicio Secreto del Imperio Británico está bajo asalto de fuerzas que parecen estar ligadas al pasado de M (Judy Dench).

Para complicar más las cosas, el Parlamento tiene un nuevo jefe para el Comité de Inteligencia y Seguridad en la figura de Gareth Mallory (Ralph Fiennes), quien duda de la capacidad de M para seguir al frente de las operaciones, sobre todo luego de que M se ve forzada a reubicar las oficinas y centro de mando del MI6. Cuando Bond reaparece en escena él es el único elemento en quien M puede confiar para rastrear y capturar a Silva (Javier Bardem), el ex-agente que está detrás de los ataques contra M y el MI6.

Con la única asistencia de una inexperimentada agente de campo (Naomi Harris) y un limitado acceso a los recursos del Servicio Secreto, Bond recorre el mundo en busca de su elusivo enemigo, solo para descubrir que capturarlo puede ser solo el principio de un problema aún mayor, uno que sacudirá hasta las bases el status de los servicios de inteligencia, alterando el mundo del espionaje y contraespionaje de una manera definitiva y dejando abierta la puerta para una nueva era en el mismo.

Sam Mendes parece haber sido una elección inspirada para tomar la franquicia, pues su capacidad para integrar desarrollo de personajes y conflictos emocionales a una película de acción es justo lo que necesitaba la serie. No solo dejó atrás la complicada historia que buscaba justificar la personalidad de Bond en las dos películas anteriores, si no que lo hizo con elegancia y dotando al personaje de una credibilidad que parecía eludirlo.

Las secuencias de acción están a la altura de las mejores que hemos visto en esta longeva serie, y el trabajo del espectacular y talentoso elenco eleva a esta película muy por encima de lo que usualmente esperamos en cualquier cinta de acción. Los fans más tradicionalistas del personaje estarán felices al ver que algunos de los elementos que echaron de menos en las entregas anteriores han sido restablecidos, aún cuando puede que no se encuentren del todo satisfechos con esta entrega.

La película está llena de guiños y referencias al pasado de la serie, desde la aparición de un Aston Martin DB5 hasta el regreso del revólver Walter PPK, hasta las menciones del pasado escocés del protagonista y el establecimiento del elenco recurrente de apoyo. Sé que muchos seguirán echando en falta la aparición de gadgets de alta tecnología, pero me parece que es difícil presentar ideas originales que no parezcan ridículas en una época en que cualquiera puede traer un teléfono celular de última generación en el bolsillo, mismo que hace palidecer a muchos de los artilugios que hemos visto en el pasado.

Creo que la siguiente entrega será importante para determinar el futuro de la franquicia iniciada en 1962 y ver si es posible que ésta se mantenga vigente por cincuenta años más. Hay que considerar también que, aún cuando Craig tiene contrato por dos películas más, el actor ha manifestado en repetidas ocasiones su deseo de finiquitar su compromiso lo más pronto posible, pues considera que las exigencias del papel empiezan a pasarle factura a su edad, pues está a punto de cumplir 45 años.

Por lo pronto, me parece que Skyfall es un sólido paso en la dirección correcta.

Película bastante recomendada.

enero 28, 2013

Reseña: The Day Watch, de Sergei Lukyanenko

Una de las sorpresas más gratas que me llevé el año pasado, al menos en lo que se refiere a libros, fue la llamada serie de los Guardianes, del escritor ruso Sergei Lukyanenko. Hace unos meses comenté por aquí el primer libro de la serie, The Night Watch, repasando además la historia de como me enteré de su existencia y de la experiencia que representó su lectura después de haber visto su supuesta adaptación cinematográfica.

Me gustó tanto ese primer libro que apenas unas semanas después decidí sumergirme en el segundo de la saga, The Day Watch (Dnevnoi Dozor, en el original ruso, Guardianes del Día en su edición española), mismo que también fue llevado al cine por Timur Bekmambetov, aunque tras mi experiencia con la primera película opté por dejarla pasar por la cartelera sin acercarme a alguna sala que la tuviese en exhibición.

Al igual que la primera novela, The Day Watch es en realidad una colección de tres novelas cortas que juntas integran una historia más grande y compleja. Mientras el primer libro estaba completamente narrado en primera persona desde el punto de vista de Anton Gorodetsky, miembro del Night Watch, en esta ocasión cada una de las tres partes es narrada de manera diferente.

La primera historia lleva por título Unauthorised Personnel Permitted (Permitido Personal no Autorizado) y está contada desde el punto de vista de Alisa Donnikova, una bruja parte del Day Watch, amante de Zabulon, el líder de ese grupo, y quien tuviera un rol menor en la novela anterior. Tras un enfrentamiento con agentes del Night Watch, Alisa agota casi por completo sus poderes. Zabulon la envía a un campamento juvenil para que descanse y poco a poco pueda recuperar sus poderes. Ahí Alisa pasa tiempo analizando su vida y se enamora de uno de los tutores del campamento en una historia de romance prohibido con un trágico final.

La segunda historia es A Stranger Among Others (Un Extraño entre los Otros) y tiene por protagonista a Vitaly Rogoza, un misterioso mago que aparece en Moscú sin recuerdos de su vida, identidad u objetivo. Vitaly se mueve por instinto, y sus acciones lo ponen constantemente en el camino del Night Watch en situaciones comprometedoras que los llevan a creer que Vitaly es un mago oscuro de nivel indeterminado y que probablemente es parte de algún siniestro plan de Zabulon. La realidad es muy diferente, pero eso no hace menores las pérdidas y bajas sufridas por la Guardia al enfrentar al misterioso personaje, cuyo nivel de poder parece imposible de determinar, incluso para él mismo.

La tercera y última historia lleva por nombre Another Power (Otro Poder), y es el hilo que une a las otras dos historias, revelando la razón por la que Zabulon envió a Alisa al campamento juvenil y el origen y naturaleza de Vitaly. Todos los personajes importantes en las dos primeras historias aparecen nuevamente cuando la Inquisición realiza un juicio para determinar lo ocurrido y deslindar responsabilidades entre los miembros de ambas guardias.

La primera historia es contada en primera persona por la propia Alisa, en tanto que las otras dos tienen un narrador en tercera persona y cambian constantemente de punto de vista, la segunda entre Vitaly y los miembros del Night Watch, la tercera entre Anton, el protagonista de la primera novela, y Edgar, un mago de segundo nivel que funge como jefe del Day Watch en ausencia de Zabulon.

Lukyanenko mantiene la misma estructura narrativa del primer libro, dejando que las primeras dos historias sean autocontenidas y utilizando la tercera para unir elementos de ellas. La mayor aportación a la mitología de la serie es la aparición de la Inquisición y de algunos personajes que tomarán peso más adelante, como Edgar, el mago oscuro, y los inquisidores Maxim y Witezslav.

La atención al detalle en las descripciones de lugares y paisajes es la misma que tanto me agradó en el primer libro, y la historia fluye con el mismo dinamismo narrativo. Si el primer libro dejaba la sensación de que Anton y su novia, Svetlana, tendrían un peso importante en el futuro de la historia, esta segunda entrega lo confirma. No puedo comentar nada más de la trama, pues necesariamente tendría que revelar detalles de la historia que arruinarían la experiencia para cualquier lector interesado en la serie.

El único pero posible que podría encontrarle a este libro sería el hecho de que no se sostiene por si mismo, pero creo que eso es algo de esperarse cuando se trata de una serie de novelas consecutivas, aún si hay excepciones. Este es un caso donde no recomendaría a nadie leerlo a menos que haya leído antes The Night Watch, y de ser ese el caso probablemente no necesitaría recomendarlo, pues el libro mismo sería recomendación suficiente para el resto de la serie.

Lectura ampliamente recomendada, pero con la limitante que implica la última observación.

enero 21, 2013

Reseña: Snow Crash, de Neal Stephenson

Si hay un escritor de ciencia ficción cuya obra me intrigaba por no saber que esperar de ella, es Neal Stephenson. Hace un par de años leí In the Beginning... was the Command Line, un libro suyo que no es de ficción, y al comentarlo en este blog explique las razones por las que no había leído su trabajo, y por egoístas o poco razonables que puedan parecer, siguen siendo ciertas.

Convencido tras esa lectura de que me debía a mi mismo echarle un vistazo a su ficción, me hice a la tarea de buscar sus libros, si no todos al menos los más conocidos, y una vez que los tuve el problema fue ponerlos en la inmensa lista de lecturas pendientes que he acumulado a lo largo de los años y la cual sigue creciendo pese a mis esfuerzos por leer más rápido de lo que adquiero nuevos títulos.

Obviamente a la cabeza de la lista iban Cryptonomicon y Snow Crash, y la razones para iniciar con esta últtima fueron a) es una obra anterior, y b) se trata de una pieza más corta. Hay dos novelas de Stephenson anteriores a Snow Crash, pero The Big U, la primera, suele ser criticada por el propio autor, quien en principio se había negado a que fuera reimpresa y solo accedió a que hubiese una nueva edición cuando se enteró que había copias vendiéndose en cientos de dólares en eBay. Según dijo, lo único peor a tener gente leyendo ese libro, era tener gente pagando cantidades estratosféricas para leerlo. La segunda, Zodiac, es difícil de conseguir y acostumbra ser ignorada al hablar de su obra.


La historia tiene lugar en un futuro no muy lejano y en cual las diferencias con nuestra realidad son sutiles pero muy notorias. Los Estados Unidos como nación han sido sustituidos por una serie de ciudades-estado controladas por corporaciones, mismas que se conocen como 'burb-claves', supongo que refiriéndose a una conjunción de suburbio y enclave. Estos pueden ser dirigidos por comunidades étnicas o de inmigrantes de algún país en particular, o bien pertenecer a alguna marca o producto en específico.

Hiro Protagonist, el protagonista de la historia, trabaja como repartidor para una de las corporaciones más poderosas, Uncle Enzo’s CosoNostra Pizza Inc., frente legal de la mafia italiana, que ahora se encuentra a cargo del monopolio del servicio de pizza a domicilio como un añadido al resto de sus actividades. Además, en su tiempo libre, Hiro se dedica a recolectar información y subirla a los servidores de la CIC, corporación que derivó de lo que alguna vez fue la CIA y la cual se especializa en la venta de información.

Pero eso solo describe las actividades de Hiro en el mundo real.

En el mundo virtual, conocido como Metaverse, Hiro es un príncipe guerrero, un hacker y programador legendario que ayudó a hacer del Metaverso la estructura omnipresente que es hoy día, y quien es considerado como el mejor espadachín viviente. ¿Por qué un genio y talentoso programador trabaja como repartidor de pizzas? Porque es un trabajo que ofrece más retos y es mejor remunerado. Como podrán imaginarse, la novela cuenta con un fino sentido del humor, utilizado casi siempre a favor de la crítica social.

Snow Crash es una novela bastante compleja, y la trama resulta sumamente elaborada, por lo que es difícil explicarla en unas cuantas líneas. Hiro pierde su trabajo, pero casi al mismo tiempo conoce a Y.T., una adolescente que trabaja como courier para un servicio de mensajería, y a Vitaly Chernobyl, un rockstar de culto a quien comenzará a representar y con quien pronto comparte vivienda en una mini-bodega a las afueras de Los Angeles. Hiro se reencuentra con Juanita, una ex-novia bien colocada dentro del alto mundo de la programación y manejos corporativos del Metaverso.

Juanita le alerta acerca de la aparición de una droga conocida como snow crash, misma que tiene algunas peculiaridades, como ser efectiva tanto en el Metaverso como en el mundo real, además de resultar fatal para hackers y programadores y ser capaz de propagarse como un virus. Si sumamos elementos como un mutante psicópata armado con un torpedo termonuclear, fundamentalistas ecológicos que viven en una comuna flotante, un plan para desatar un infopocalipsis de proporciones épicas, y un sutil análisis de la religión como virus, nos encontramos ante una pieza de aventura difícil de describir pero fácil de disfrutar.

Me parece importante apuntar que la novela fue publicada en 1992, hace más de veinte años, cuando internet era algo de acceso limitado a un puñado de programadores en un entorno académico y la idea de cualquier cosa similar a una comunidad virtual era... ciencia ficción.

Si me parece importante es por el hecho de que hay elementos de la novela que claramente muestran una visión bastante clara del autor del futuro que podrían llegar a tener las comunidades virtuales, además de que esta novela fue la principal precursora del uso de 'avatar' para describir la representación virtual de un individuo o entidad en un entorno virtual.

Stephenson es conocido, y muchas veces criticado, por el uso extensivo de mitología sumeria en la construcción de sus historias, pero personalmente ese fue uno de los aspectos que más disfruté en este libro. Siendo aficionado a toda clase de mitologías, disfruto bastante cuando estas son rescatadas y utilizadas para enriquecer historias de fantasía y/o ciencia ficción. El resultado en este caso es fenomenal, pues convierte a Snow Crash en una pieza atemporal, plantando la historia en un futuro tan cercano que resulta plausible y totalmente reconocible, pero apoyándose en el pasado para construirlo.

Ahora lo único que me resta es hacerme de tiempo para atacar el resto de la obra de este autor, pues si lo que vi en esta novela es un indicativo de lo que vino después, no dudo que muy pronto pueda incluir a Stephenson entre mis autores favoritos.


Lectura ampliamente recomendada.