febrero 18, 2015

Sobre cómics y géneros narrativos

Hace un par de semanas que he sido parte de una conversación con tintes de discusión que se ha dado entre contactos y amigos en redes sociales, con el tema de la ciencia ficción en el cómic nacional y su posible atractivo para los lectores mexicanos.

Todo empezó cuando, en el programa Los Forasteros de la semana pasada, Luis Gantús dijo que, históricamente, en México la ciencia ficción no vende, al menos en lo que se refiere a la narrativa gráfica. Cuando se le cuestionó sobre que basaba esa opinión, dijo que en su experiencia como observador, y que tenía números comprobantes y datos duros, pero una vez que le fueron solicitados dijo que en los próximos días haría la investigación. Hasta el momento seguimos sin conocer dichos números.

El tema parecía haberse apagado y quedado en el olvido, hasta que en el programa de esta semana volvieron a hacer comentarios sueltos sobre el tema, incluyendo la afirmación de que, por ejemplo, la película Mad Max no es ciencia ficción, sino cyberpunk, y a quien le importa que éste último sea justamente uno de los subgéneros más populares de aquella.

La cosa es que la discusión se desvió, y debo admitir parte de culpa, hacia un tema secundario y mayormente irrelevante. Más allá de preferencias personales o agendas de grupo, creo que la cuestión de los géneros narrativos en el cómic mexicano es estéril mientras no haya una escena saludables y prolífica. Podríamos decir que el cómic de horror, o de humor, o policíaco o de drama o fantasía no venden, y sería discutible si esto es cierto o no.

De una u otra manera lo importante es que finalmente se empieza a notar un esfuerzo por lograr continuidad en la producción de cómic en nuestro país. Atrás quedó la era de los eternos número 1 que jamás veían la continuación de su historia. Y lo que me llevó a meterme a la discusión fue el hecho de que se señalase a la ciencia ficción de forma particular, cuando muchos de los proyectos de mayor calidad surgidos en los últimos años pueden ubicarse precisamente dentro de ese género.

RG Llarena y Abraham "Cuervo Oscuro" Martínez tienen muchos años escribiendo ciencia ficción, y son colaboradores recurrentes en la prestigiada revista Heavy Metal. Su sello, Ruptura Cómics, es hogar de títulos como Horizonte Cero o Guerreros del Ocaso, actualmente con 10 y 3 números publicados, respectivamente. Homero Ríos, también con experiencia pasada por la HM, publicó 4 entregas de su antología Dharma, y actualmente prepara una nueva serie. Héctor Germán Santarriaga fue responsable de H3rmanos, una de las mejores publicaciones nacionales aparecidas en 2014.

Rulo Treviño lleva publicados a través de Fixión Narradores dos de los tres tomos de Nómadas del Yermo, su cómic/manga de ciencia ficción post-apocalíptica que nació hace unos años en la red. Maritza Campos y Bachan tienen PowerNap, webcomic que ya cuenta con un tomo impreso. Jorge Grajales y Bef acaban de lanzar el comic Sensus, apoyados por una campaña del Nacional Monte de Piedad y con gran éxito de ventas. La antología Artefacto, coordinada por Ricardo Osnaya, también ha dedicado páginas al género, y ni hablar de los cómics de licencia, donde podemos encontrar varios títulos que exploran diversas corrientes del género.

Me parece que sería mucho más productivo encauzar nuestros esfuerzos en seguir creando cómics, o en apoyar y promover aquellos que se producen. Es ocioso hablar de la posible aceptación que tal o cual género pudiera tener en el mercado cuando éste apenas existe, pero la única forma de nutrirnos y hacerlo crecer es produciendo. Eventualmente será la calidad de cada publicación -sin dejar de lado el tema de la promoción, distribución y labor de venta, claro- lo que determine qué proyecto goza de buena aceptación y cual no.

A fin de cuentas, los géneros narrativos no son más que etiquetas creadas con el fin de promocionar o vender un producto, y no debiera dárseles tanta importancia. Personalmente lo que me molesta es que se usen como excusa para hacer cualquier clase de descalificaciones sin argumento alguno, cuando un simple "a mí no me gusta" sería más que suficiente. Para cerrar esta perorata, les dejo un divertido video que armó mi buen amigo Guillermo Guerrero, el cual refleja la situación actual del medio de una forma bastante divertida, y me disculpo si algunas referencias son demasiado oscuras para aquellos ajenos al medio comiquero nacional.

febrero 05, 2015

Sobre autógrafos y el valor del arte

En los últimos días se han desarrollado en el medio comiquero mexicano dos discusiones cuyos temas me atañen de una u otra manera, y a los que quisiera dedicarles más líneas y de una forma más permanente de las que permiten redes sociales como Facebook o Twitter.

La primera de ellas tiene que ver con los próximos invitados de La Mole Comic Con Internacional, el evento de cómics más grande en nuestro país, luego de que hace algunos días comenzara a circular información sobre los precios que algunos de ellos ofrecerán en el evento a celebrarse el mes próximo.

Antes que otra cosa, tengo que aclarar, por si esto lo lee alguien que no me conozca, que desde hace más de dos años y medio soy colaborador regular de este evento, principalmente como intérprete / asistente para los invitados internacionales, además de haber moderado y traducido algunos paneles y conferencias. Esto lo comento de entrada para evitar que alguien piense en descalificar mi opinión argumentando parcialidad.

La polémica de los últimos días tiene que ver con la molestia que generó en algunos aficionados el anuncio de que algunos de los invitados piensan cobrar por una parte de sus autógrafos.

Más concretamente, el blanco principal de las quejas ha sido Humberto Ramos, dibujante mexicano que desde hace casi veinte años trabaja de manera regular en la industria estadounidense del cómic y quien es más conocido por su trabajo en Spider-Man. Hace un par de años, Humberto decidió implementar una política muy clara para sus apariciones en público, tanto para la realización de bocetos o ilustraciones como para firmar autógrafos. En el primer caso tiene una lista de precios de acuerdo a las características del trabajo solicitado, mientras que que para las firmas la cosa es más simple: si quieres un autógrafo, es gratis, pero si quieres más de uno, cada firma adicional tendrá un costo de 50 pesos.

Esto último ha generado molestia en muchos pseudo-aficionados, quienes lo acusan de mercenario, avaricioso y engreído. Desde que adoptó esa política, en más de una ocasión ha explicado que fue una decisión motivada por el creciente número de especuladores y revendedores, quienes lucran al poner a la venta o subastar cómics y tomos firmados por él, lo que me parece es una postura comprensible y digna de respeto. Un argumento frecuente de los quejosos es que él ya cobró por su trabajo en el cómic o novela gráfica en cuestión, y no debiera buscar generar ingresos adicionales por la posible reventa de estos, pero me parece que quienes piensan eso simplemente no han entendido el punto ni la intención. A mi entender, lo que Humberto busca es crear un deterrente que mantenga a raya a los especuladores que visitan su mesa en cada evento.

No se trata de generar ingresos adicionales, sino de poner un filtro que reduzca la cantidad de oportunistas en su fila, permitiendo que sus admiradores tengan una mejor oportunidad de acercarse a él y conseguir su autógrafo. Puede no ser una forma ideal, pero es la más simple de implementar, y no veo motivos para quejarse. Cuando alguien busca un autógrafo de alguien a quien admira, ya sea un cantante, actor, escritor o artista, no parece preocuparle la necesidad de tener más de un autógrafo, y si es uno sólo el que tiene, éste se convierte en una posesión especial que, idealmente, debiera tener más valor sentimental y personal que monetario. Humberto, dicho sea de paso, no es la única persona que cobra los autógrafos extra, pues se trata de una práctica bastante común en los Estados Unidos. De momento me viene a la memoria el caso de Marv Wolfman, escritor que visitó nuestro país hace un par de meses, y quien ofrecía dos autógrafos gratis, y cualquier firma adicional tenía un costo de 5 dólares, algo que nadie cuestionó.

Hay muchos otros argumentos válidos que respaldan la decisión de cualquier artista o escritor de adoptar esa política o alguna similar. Tal vez el más importante sea el valor de su trabajo y, por extensión, de su tiempo. Los artistas (al igual que los escritores, entintadores, coloristas, etc.) de cómics, viven de esto. Hacer cómics no es un hobby, es un trabajo, y al igual que muchos otros, ocupa la mayor parte del tiempo de quienes se dedican a esto, y nada tiene que ver si para ellos sea "fácil" hacerlo o no, y mucho menos si es algo que hacen por gusto (nadie en su sano juicio haría su trabajo gratis sin importar cuanto lo disfrute). La industria del comic, sobre todo en los Estados Unidos, tiene características que la hacen especialmente demandante. Todo tiene fechas límite de entrega, y cualquier retraso por parte de alguno de los involucrados afecta a todos los participantes en la creación de las series que leemos mes a mes.

Esto es importante, porque hay que entender que el tiempo que artistas y escritores pasan en un evento, es tiempo en que están dejando de trabajar. Esa es la razón por la que hay quienes prefieren no asistir a eventos, y la gran mayoría de aquellos que lo hacen tienen que hacer una planeación adelantada para poder disponer del tiempo para participar en alguna convención. Incluso hay casos en los que dejan de percibir ingresos por rechazar o diferir algún trabajo a fin de hacerse el tiempo para asistir a algún evento. ¿Por qué debiera molestarnos que cobren por dibujar en uno de estos eventos? Creo que una buena analogía en nuestro país sería cualquiera de las muchas ferias culinarias que se realizan todo el tiempo. ¿Acaso hay alguien que regale sus tamales, tortas, nieves, enchiladas, o lo que sea que prepare de manera profesional? ¿Por qué no asumimos que van a estos eventos sólo para conocer a los aficionados a algún platillo o golosina, o simplemente para convivir con sus colegas?

Me parece una visión miope y egoísta de parte de quienes se supone debieran ser los primeros en apreciar el trabajo de estos artistas y dibujantes el esperar que todo sea gratis o al menos muy barato. Se dice que uno nunca debiera hacer gratis aquello en lo que es bueno, y creo que aplica especialmente bien para los dibujantes de cómics o cualquier otra persona que realice alguna actividad creativa. Con el crecimiento de estos eventos y la demanda de los aficionados por conocer a sus artistas favoritos, creo que cada vez será más común el cobro por firmas adicionales. En cuanto al costo de los dibujos y comisiones, creo que también se trata de un caso de no valorar adecuadamente el trabajo de los demás. Nadie le dice a un abogado que debiera cobrar menos por tomar un caso o realizar un trámite, o a un arquitecto que tal edificio o casa es demasiado sencillo y debiera costar menos.

Volviendo al caso particular de Humberto, sus precios son bajos (además que en México los ajusta a un ratio de 10 pesos por dólar) para un artista de su perfil, pues goza de gran demanda en distintas partes del mundo, y no se está negando a firmarle cómics a nadie, y el hecho de limitar las firmas a una por persona puede incluso a ayudar a que más gente pueda salir del evento con un autógrafo suyo. Habrá quien quiera argumentar en contra, diciendo que hay un tomo que sí se rehúsa a firmar, y otro más que no firma gratis, pero en ambos casos se trata de una decisión por motivos personales que también ha explicado en varias ocasiones, y bastante hace con informar de ella por adelantado, evitando que alguien se lleve una sorpresa tras pasar un rato haciendo fila.

Simplemente me parece que lo que ocurrió en los últimos días fue una tormenta en un vaso de agua, como si los lectores de cómics acabasen de descubrir que tienen un pasatiempo que puede considerarse como un lujo, pero se negaran a asumir lo que ello implica. Ojalá el sentido común prevalezca, y se acabe esta necia necesidad de atención que se traduce en insultos y ataque verbales hacia gente que simplemente está haciendo su trabajo.

enero 18, 2015

Sobre libertad de expresión, tolerancia y diversidad

La verdad, tenía más de una semana debatiendo conmigo mismo si iba a escribir algo sobre el tema o no. ¿Era una buena idea revivir este blog? Creo que sí, pero no sabía si hacerlo con el polémico tema del atentado a las oficinas de la revista francesa Charlie Hebdo era lo mejor. Seguro, al ser un tema polémico y "de moda", generaría clicks, pero esa nunca ha sido la razón para escribir ni aquí ni en ninguna otra parte.

Sin embargo, el sábado por la noche, durante la grabación del nuevo episodio del podcast de Comicverso, tocamos el tema, pero sólo de manera parcial, y decidí que había cosas que no me podía guardar. Total, no es como si alguien recuerde la existencia de este espacio, y puede ser muy útil ahora que he reestructurado el tiempo que dedico a blogs, además de recuperar la razón por la que lo abrí en primera instancia, cuando llevaba por nombre Get Out of my Head.

Cuando se difundió la noticia de que tres hombres armados habían irrumpido en las oficinas de la mencionada revista y disparado contra el personal de la misma, la indignación corrió por las redes sociales. Conforme se revelaron los detalles del ataque, y las razones de los agresores para asesinar a los caricaturistas y miembros del staff, las mismas notas de indignación comenzaron a tomar una forma diferente, agregando un 'pero', seguido de una apología de los agresores. "Que mal que los mataran, PERO...", "el terrorismo y la violencia están muy mal, PERO si ellos hubieran..."

¿Acaso hay alguna situación en que el homicidio sea justificable alegando una provocación?

Habrá quien diga que exagero, pero esa clase de comentarios, diciendo que sus burlas eran excesivas, o que sabían con quien se metían y que debían haber dejado de provocarlos, son el equivalente a decir que una mujer violada tuvo la culpa por haberse puesto minifalda o pantalones entallados, o que un hombre que fue asaltado es responsable de lo ocurrido, porque paseaba su reloj y su celular de forma ostentosa, además de que le gustaba salir de noche, lo que es una clara provocación a los delicuentes. También podríamos equipararlo a esos aficionados al deporte que no miden las consecuencias de ir al estadio portando la camiseta del equipo rival.

¿De verdad creen que haya ideas que valgan más que una vida humana?

Decir que bastaba con callarse y respetar las ideas y creencias de los demás es ridículo e inaceptable. Es una actitud equivalente a decir que al cerrar los ojos desaparecerán los problemas del mundo. Sugerir que es necesario respetar las creencias y religiones de los demás es una forma, como bien apunta Salman Rushdie, de manifestar que tememos a la religión. Más allá de cualquier supuesta espiritualidad, toda religión parece ser una serie de normas de conducta, una brújula moral que no admite argumentos o cuestionamientos, y es precisamente por ello que no debiera dársele tanta importancia.

Por otro lado, al alzar la voz para protestar, hay que tener cuidado de no irse al otro extremo. Aquellos que me siguen en redes sociales deben haberse dado cuenta de que escribí un poco al respecto, y que compartí algunas opiniones de gente como el mencionado Rushdie o los comediantes Rowan Atkinson y Patton Oswalt, pero también pueden haber notado que nunca utilicé el hashtag #JeSuisCharlie que tan popular se volvió esos días. Y es que condenar a los agresores no implica que estoy a favor del trabajo de los autores de la revista. Estoy a favor de que se les permita hacer su trabajo y expresar sus ideas, sin que ello implique que estoy de acuerdo con ellas, aún a pesar de que en sus páginas se han burlado por igual del islam que del cristianismo o el judaismo.

Y es que no se trata de atacar a la religión como única culpable del problema. Es una reacción igual de cerrada y fundamentalista el condenar a todos los musulmanes por los actos de un grupo de terroristas, y basta con recordar que uno de los policías que resguardaban las oficinas de la revista era musulmán, y fue la primera víctima de los agresores. Por eso es importante hacer énfasis en esto: MUSULMÁN no es sinónimo de TERRORISTA. El verdadero problema es que todos los dogmas religiosos (y varios más que nada tienen que ver con la religión) se basan en no permitir ninguna clase de cuestionamiento y en explicar todo en el mundo con ilusiones y espejismos que no hacen más que crear un clima de ignorancia y enajenación que se convierte en campo fértil para el surgimiento de fundamentalistas, quienes llevan al extremo los preceptos de su ideología.

Eso es común en todas las religiones y sectas, sin importar que la mayoría de sus fieles sean moderados. Por cuestiones culturales, en Occidente se le da especial atención y difusión cuando está involucrada la nación islámica, pero se trata de una cuestión bastante generalizada. El problema en sí no es la religión, pero es imposible negar que ésta forma parte del origen del problema. Cualquier ideología sectaria puede llevar a situaciones similares. Mencioné antes a los aficionados al deporte, e incluso entre partidarios de distintos partidos políticos se llegan a dar enfrentamientos entre grupos de ideologías y formas de pensar diferentes. Es tan peligroso pensar que sólo existe un dios, y es el propio, como asumir una postura de nosotros vs. ellos haciendo una distinción entre quienes piensan como uno y quienes no.

Entiendo lo deseable que resulta el ideal de vivir en paz y no buscar pleitos, pero me parece irresponsable pensar que el mundo será un mejor lugar si nos callamos la boca y dejamos que cada quien viva bajo su personal versión de la ignorancia. ¿Qué más da que haya quienes dejen morir a sus familias porque su religión prohibe los transplantes y transfusiones de sangre? ¿Por qué debiera importarnos que haya quien trate a su mujer peor que si fuese un objeto inanimado, sólo porque su religión le da ese derecho? Y es que tenemos una idea bastante equivocada de lo que es la tolerancia. Es francamente estúpido pedir tolerancia hacia la fé de alguien, sobre todo cuando éste no es capaz de mostrar tolerancia a las críticas emitidas por alguien más. Disculpar una reacción violenta argumentando una falta de respeto o una muestra de intolerancia es tan tonto que me sorprende que haya quien lo exprese en voz alta.

Más que tolerancia, debieramos aspirar a la diversidad. No se trata de tolerar que haya quien piense diferente, sino de aceptar que hay ideas diferentes en el mundo, y que el derecho a creer, por ejemplo, que nuestros actos son gobernados por los deseos de un invisible viejo gruñón que nos espía desde el cielo, es tan válido como el de creer que se trata de una estupidez digna de ser ridiculizada. Una cosa es reconocer que existen ideologías diferentes, y otra muy distinta el sentirse obligado a respetarlas. Asumir la diversidad de ideas y forma de pensar, no implica tolerar, y menos si esto último se convierte en un mero eufemismo para actuar de forma hipócrita o condescendiente.

Cuando se habla de moderar la libertad de expresión, en realidad se está hablando de represión. Pedirle a un caricaturista (o a un escritor, músico, actor, periodista, o lo que sea) que modere el tono de su trabajo, y que se abstenga de hacer algo que pueda ofender a alguien más, es abogar por el peor sistema de represión posible: la autocensura. Es imposible hablar de 'libertad' cuando se busca limitar lo que ésta implica. Al hablar, escribir, dibujar, o expresarse de cualquier otra manera, es necesario mantener la libertad de decir lo que deseamos de la forma que nos plazca. Es un derecho. Y ese derecho, que incluye el derecho a ofender, tiene que tener precedente sobre el derecho de cualquiera a no sentirse ofendido.

Si realmente no entendemos la diferencia, que lo primero es un ejercicio de libertad y lo segundo un ejercicio de represión, estamos jodidos, como sociedad y como especie.

mayo 04, 2014

Star Wars: ¿Es R2D2 el verdadero héroe de la saga?

El siguiente texto es una adaptación al español del original en inglés de Keith Martin. La traducción es mía, y la publico aquí únicamente con fines de difusión y de manera no autorizada, ya que no pude contactar al autor. Si alguien sabe de alguna forma de contactarlo, o sabe de alguna razón por la cual debiera retirar este material, por favor hagánmelo saber.

Originalmente la publiqué -hace ya siete años- en otro blog, mismo que servía como complemento a un programa de radio que hace mucho dejó de existir, y me parece que hoy es un día adecuado para revisitar el texto, mismo que revisé antes de volver a publicar, sobre todo considerando que ya ni siquiera es posible acceder al original en inglés en el website donde inicialmente apareció.


Un Nuevo Sith, ó La Venganza de la Esperanza
Reconsiderando Star Wars IV a raíz de los episodios I-III

Si aceptamos que todas las películas de Star Wars forman parte de un mismo canon, muchos eventos de la trilogía original necesitan ser reinterpretados como consecuencia de las precuelas.

Ahora sabemos que la Alianza Rebelde fue fundada por Yoda, Obi-Wan Kenobi y Bail Organa. Lo primero que podemos deducir es que su primer recluta, quien pronto se convertiría en su principal operativo, fue R2D2. Piensen: al final de Revenge of the Sith, Organa ordena que la memoria de 3PO sea borrada, pero no la de R2, y esa es una distinción que no haría de manera casual. Ambos androides saben que Yoda y Obi-Wan están vivos y son co-conspiradores del senador de Alderaan. Saben que Amidala vivió lo suficiente para dar a luz gemelos, y podrían fácilmente deducir a donde fueron llevados. Pero R2 argumenta que él puede ser más útil con su mente intacta: ha observado de cerca a Anakin y Palpatine por muchos años, y tiene mucha información que puede ser de utilidad. Es uno de los mejores en la galaxia para hackear sistemas ajenos, y es capaz de mentir sin delatarse. Organa, desesperadamente necesitado de recursos en materia de espionaje, acepta.


En cuanto a 3PO, durante los siguientes 20 años cree ser propiedad del Capitán Antilles y el responsable del protocolo en un transporte diplomático. Está vagamente consciente de la existencia de la princesa, pero no sabe mucho acerca de ella. Dónde quiera que el ruidoso y obvio 3PO va, su discreta y pequeña contraparte le acompaña. 3PO es la pantalla de R2. Cada vez que hacen una escala, R2 está distribuyendo comunicados entre los simpatizantes rebeldes o evaluando gobiernos como potenciales aliados para la rebelión - ya sea mediante contacto directo o hackeando sus sistemas. Sus recomendaciones son entregadas a Organa.

En esta etapa, Yoda está fuera de la escena, utilizando los pantanos impregnados de Fuerza de Dagobah para ocultarse de Vader y el Emperador. O algo más. Está meditando sobre el futuro y mantiene comunicación con Obi-Wan a través del fantasma de Qui-Gon Jin, lo que resulta un medio de comunicación imposible de intervenir. Obi-Wan, en Tatooine, se mantiene en contacto con Bail Organa y los otros líderes rebeldes a través de mensajeros, sobre lo cual hablaremos más adelante.

Al inicio de Episodio IV, R2 intenta hacer llegar los planos de la Estrella de la Muerte a la Rebelión. R2, no Leia. Los planos han estado todo el tiempo en la memoria de R2, y lo que Leia guarda en él en la primera escena es sólo el mensaje holográfico para Kenobi. La misión de Leia, tal como ella lo explica en el mensaje, es recoger a Obi-Wan y llevarlo a Alderaan - o eso es lo que ella cree. En realidad, su padre desea que Kenobi y ella se encuentren, lo que nunca ha ocurrido. Y hay una razón para ello.

Obi-Wan ha pasado los últimos 20 años en el desierto de Tatooine vigilando a Luke Skywalker con tres opciones para actuar:
A) Si Luke no muestra ser significativamente sensible a la Fuerza, dejarlo en paz en el anonimato,
B) Si Luke muestra destreza en el uso de la Fuerza, considerar reclutarlo. La rebelión necesita Jedi. Ya. Pero si Luke da señales de ser como su padre, entonces
C) Hacer una silenciosa visita nocturna a su casa y cortarle la cabeza. Será lamentable, pero puede ahorrarles problemas en el futuro.
Conociendo esa información y temeroso de la opción C, Bail Organa (con la posible insistencia de su esposa) ha encontrado excusas para no enviar a Leia con Ben para evaluar su potencial como Jedi.

Para ser honestos, Leia no ha dado muestras de tener conexión alguna con la Fuerza, pero Luke si. Con un aerodeslizador construído en casa, sin entrenamiento formal como piloto y sin instrumentos adecuados, Luke ha ejecutado con precisión tiros en blancos de apenas 2 metros mientras realiza complicadas maniobras a ras del suelo. Hasta asistir a la reunión en Yavin para preparar la misión, Luke no tenía idea que eso es considerado como casi imposible por veteranos pilotos de combate, porque para él es fácil. Obi-Wan, quien presenció el desempeño de Anakin en la Carrera de Pods, está preocupado. Mucho del comportamiento de Obi-Wan en este episodio, y de Yoda en el siguiente, se entiende mejor al saber que ambos están aterrados de lo que Luke podría llegar a ser. (Ben también teme cometer los mismos errores que con Anakin.)


Con la supervivencia de la rebelión en riesgo, Bail Organa finalmente ha pedido a Leia que vaya a ver a Obi-Wan junto con R2. El plan original habría sido que Obi-Wan (opcionalmente acompañado de Luke o Leia) abandonase su exilio y llevara los planos de la Estrella de la Muerte a Yavin, donde serían estudiados. R2 (con Leia, si Ben no la elegía) seguiría su camino a Alderaan para mantener su pantalla. Sin embargo, el plan original no sobrevivió al contacto con un Destructor Imperial.

R2 y 3PO huyen en una cápsula de escape, aterrizando vagamente en la región correcta de Tatooine. La primera prioridad de R2 es hallar un medio de transporte, así que permite que un grupo de Jawas los capture y, una vez abordo de su vehículo hace un trato con ellos (tal vez con fondos de emergencia que lleva consigo) para que lo lleven a donde necesita ir. Los Jawas se rehusan a ir directamente a Kenobi por temor a la Gente del Desierto, pero acceden a la segunda petición de R2: llevarlo hasta la granja Skywalker. Además, pueden quedarse con el dinero de la transacción si logran vender ahí a R2 y 3PO. Los Jawas aceptan y el plan de R2 es llevado a cabo.

El que 3PO no reconozca la granja donde trabajó durante 10 años divierte por un momento a R2, pero en cuanto tiene la oportunidad se lanza en busca de Kenobi. Luke y 3PO lo siguen, lo que pudiera o no haber sido parte del plan.


Al ver a R2, Obi-Wan sonríe y lo llama "amiguito". Y efectivamente, lo es. Pero en cuanto Luke despierta y dice que R2 afirma ser propiedad de un tal Obi-Wan Kenobi, él responde "No recuerdo haber sido dueño alguna vez de un androide." De hecho, Ben ha tenido varios, pero su respuesta va dirigida a R2 y debiera interpretarse como "Guarda silencio. No le voy a contar todo todavía." Obi-Wan elabora rápidamente una historia para Luke, la cual no incluye a un padre que se convirtió en un oscuro señor del Sith. Quiere tener la oportunidad de estudiar más a fondo a Luke antes de arriesgarse a contarle la verdad.

Aunque los planos de la Estrella de la Muerte necesitan llegar lo más pronto posible a Yavin, Obi-Wan tiene que tomar otra pequeña desviación. Si el Imperio sabe que Leia es uno de los líderes de la rebelión, seguramente también saben acerca de su padre, y la familia Organa necesita ser evacuada. Por fortuna, antes de venir a Tatooine, R2 ya había hecho arreglos de transporte, el cual está esperando en Mos Eisley a las órdenes del otro agente de campo y espía de alto nivel de la rebelión: Chewbacca.

20 años atrás, Chewbacca era el segundo al mando durante la defensa de su planeta. Estuvo ahí durante las conferencias tácticas y al frente de las líneas de combate, además de ser amigo personal de Yoda. Cuando necesitaban gente de confianza para unirse a la embrional alianza, ¿a quién buscaría Yoda sino a su viejo amigo de Kashyyyk? Con ese historial, no es posible creer que Chewbacca haya pasado los años más importantes de la rebelión como segundo al mando de un contrabandista de segunda (perdón, Han), a menos que se trate de su fachada. De hecho, Chewie es un espía de primer nivel y vuela la que en muchas maneras es la mejor nave de la rebelión.

El Millenium Falcon puede parecer un destartalado carguero, pero es más rápida que cualquier nave imperial en espacio normal o en el hiper-espacio, y puede sobrevivir un enfrentamiento con un Star Destroyer, o evadir a media docena de cazas TIE. Es una destacada pieza de ingeniería y debe haber costado una fortuna. ¿Cómo es que Han tiene una nave como esa? Él piensa que es suya, pero en realidad es de Chewie. Hacia la mitad de Revenge of the Sith vemos al Falcon aterrizando en el edificio del Senado en Coruscant. Si es la misma nave (y por supuesto que lo es), entonces se trata del transporte personal de una delegación senatorial - una fuente que si tendría los recursos para comisionar su construcción. Esa delegación debe haberse unido más adelante a la rebelión y cedido el uso del Falcon a la misma. De hecho, de tratarse de la delegación de Kashyyyk, es probable que desde entonces la nave fuese propiedad de Chewbacca.


Han es la pantalla de Chewie. Es mejor y más seguro para él no conocer su verdadera situación. Chewie solía trabajar del mismo modo con Lando Calrissian hasta que éste decidió sentar cabeza, así que arregló todo para que Lando perdiera la nave en un juego de cartas con Han, quien era una mejor elección como compañero. El método de trabajo de Han y Chewie era el que vimos en la escena de la cantina: Chewie hacía contacto y preparaba los tratos y se los pasaba a Han, quien se encargaba de regatear acerca del precio y daba el sí o no definitivo. Esto le permitía a Chewie vagar libremente por el bajo mundo de la galaxia, haciendo contactos, y compilando y pasando información sin que nadie, especialmente Han, se percatase de ello.

Chewie convenció a Han de hacer negocios con Jabba el Hutt para poder visitar regularmente Tatooine, a fin de poder pasar mensajes entre Kenobi y Organa. Cuando recibió el mensaje urgente de R2, el único modo que Chewie tenía de regresar a tiempo a Tatooine era cometiendo el "error" que obligó a Han a tirar su carga para evitar ser arrestado. Por otro lado, eso provocó que Jabba le pusiera precio a la cabeza de Solo. Tener que actuar así molestó un poco a Chewie, pero pensó que no tendrían necesidad de seguir lidiando con Tatooine por mucho más tiempo.

De camino a Alderaan, R2 y Chewie juegan ajedrez. Es el más reciente de una serie de juegos que han celebrado en estaciones espaciales y cantinas por toda la galaxia a lo largo de los años, pero es la primera vez que lo hacen en presencia de sus respectivas pantallas, así que hacen mucho alboroto al respecto.

Y entonces, otra vez, todo sale mal. Alderaan ya no existe y el Falcon es capturado y llevado a bordo de la Estrella de la Muerte. Han, Luke y 3PO no tienen idea del predicamento en que se encuentran. Obi-Wan tiene un plan y parece confiado, pero los Jedi siempre lo parecen. Poco después R2 encuentra a Leia en las celdas y grita a todos que necesitan rescatarla. Chewie no podría estar más de acuerdo. Si Vader descubre que tiene una hija todos estarán en serios problemas, así que Chewie hace su parte para convencer a Han de seguir el plan de Luke.


Entonces, cuando están a punto de escapar, Vader aparece a unos cuantos metros de sus dos hijos, uno de los cuales está desparramando Fuerza por todo el lugar. Obi-Wan crea una distracción al dejarse morir y unirse con la Fuerza mientras los demás escapan. En ese momento Chewie se da cuenta de que lo han dejado al mando. No sólo a cargo de los planos de la Estrella de la Muerte y la supervivencia de la rebelión, sino de los hijos secretos de Darth Vader. Con Kenobi y los Organa muertos, sólo R2, Yoda y Chewie saben quienes son realmente Leia y Luke, y sólo Obi-Wan sabía dónde está escondido Yoda. Chewie está estresado por la responsabilidad y R2, quien sigue haciendo bromas de mal gusto al respecto, no es ninguna ayuda.

El primer problema de Chewie es lo que sucede entre Luke y Leia. Compartiendo un lazo psíquico que pueden sentir pero no entender, juntos en un intento de escape que es de vida o muerte, ambos se miran con una centelleante intensidad que Chewie poco a poco reconoce como tensión sexual. Chewie no es experto en relaciones humanas, pero sabe que eso no está bien, así que hace lo único que puede bajo esas circunstancias - provocar que Han se interese en ella. Al principio Han descarta la posibilidad, pero después de un tiempo empieza a perseguir la idea con una intensidad que da nuevas preocupaciones a Chewie.

Cuando llegan a Yavin, Han decide tomar el dinero e irse, y Chewie decide ir con él. Viéndolo fríamente, es por el bien de la rebelión. Aún si Yavin es destruído, aún habrá un agente que sabe lo que está sucediendo y que pueda intentar rescatar algo, pero él no se siente cómodo con la situación. Cuando Han decide dar la vuelta y unirse al ataque, Chewie acepta con entusiasmo. Han y Luke reciben medallas pero Chewie no. Leia le ofreció una pero él no la aceptó. Él recibió una igual de manos de Yoda hace 20 años, pero no puede decírselo.

Para cuando la película llega a su fin, los tres fundadores de la rebelión han desaparecido. Bail Organa está muerto, Yoda está incomunicado, y el fantasma de Obi-Wan solo puede comunicarse con otros Jedi, lo que se reduce únicamente a Yoda. El liderazgo de la rebelión ha quedado en manos de la hija de Darth Vader. Chewie sólo espera que alguien con un rango superior al de ella aparezca pronto, antes de que él se vea forzado a considerar seriamente la opción C.

© Keith Martin 2005

mayo 01, 2014

Reseña: The Amazing Spider-Man 2

Este fin de semana se estrena finalmente The Amazing Spider-Man 2 en los Estados Unidos, aunque en distintas partes del mundo, incluyendo México, se estrenó hace ya un par de semanas, así que me disculpo por la tardanza en publicar esta reseña. Por otro lado, considerando lo abandonado que he tenido este blog, probablemente nadie esperaba llegar a leerla.

Para esta segunda entrega de la franquicia, Marc Webb regresa como director para trabajar una vez más sobre una historia de James Vanderbilt, quien en esta ocasión recibe apoyo/correcciones de Roberto Orci y Alex Kurtzman para contar las continuas aventuras de Peter Parker, el Asombroso Hombre Araña.

Con la mayor parte del elenco también de regreso, esta película eleva el nivel de intensidad, ofreciendo un poco más de acción que su antecesora, pero también incrementando el drama que es parte integral de la vida del popular y juvenil héroe.

Aquí vemos a Peter Parker (Andrew Garfield) más confiado y seguro en su papel de héroe, pero que sigue teniendo problemas en su relación personal con Gwen Stacy (Emma Stone), sobre todo por el sentimiento de culpa que lo agobia por la promesa que hizo a su padre antes de que este muriese, cuando se comprometió a no permitir que ella fuera puesta en riesgo por su doble vida. Ese conflicto emocional es el centro de la historia de The Amazing Spider-Man 2 pero, fiel a la tradición iniciada por Stan Lee para nuestro héroe, incluye múltiples complicaciones más.

Desde la película anterior se hizo énfasis en establecer a Oscorp, la compañía fundada por Norman Osborn (Chris Cooper) como parte importante en la historia, y aquí se trabaja bajo la misma línea. Max Dillon (Jamie Foxx) es un ingeniero eléctrico introvertido e inseguro, que es abusado por sus superiores. Forzado a hacer algunas reparaciones de último momento sin asistencia alguna o las medidas de seguridad necesarias, Max es víctima de un accidente que le proporciona poder más allá de sus sueños.

Decidido a utilizar este nuevo poder para asegurarse que el mundo deje de menospreciarlo e  ignorarlo, Max intenta absorber energía de la red eléctrica de Manhattan, poniendo en riesgo a los habitantes de la Gran Manzana y provocando la intervención de nuestro héroe.

Convencido de que lo único que Spider-Man pretende es robarle su recién ganada notoriedad, Max se deja llevar por la frustación embotellada a lo largo de los años. Ésta es aprovechada también por Harry Osborn (Dane Deehan), heredero de Norman, quien tiene sus prpios motivos para acusar a Spider-Man de ser un egoísta arrogante, y le propone unir fuerzas para destruirlo.

Si tener que lidiar con los egos lastimados de dos peligrosos sociópatas al tiempo que intenta salvar su relación sentimental no fuese suficiente, Peter también sufre mientras intenta develar el misterio tras la repentina salida de su vida de sus padres, lo que lo lleva a una emocional discusión con la Tía May (Sally Fields) en busca de develar los secretos de su pasado de una vez por todas y sin importar las consecuencias. ¿Puede el héroe mantener su cordura y evitar que su vida se caiga a pedazos en medio de tantos conflictos?

He de decir que la película me agradó bastante. No es ningún secreto que Spider-Man es mi héroe favorito desde hace casi treinta años, y como aficionado al personaje tengo que decir que estoy impresionado y emocionado por la forma en que Webb y compañía han podido capturar la esencia del personaje más allá de todas las licencias que se han tomado al adaptar su mitología para la pantalla grande. El idealismo y optimismo que son la característica principal del personaje son retratadas fielmente, al igual que su inquebrantable sentido de la responsabilidad, cono todo y esa tendencia a convertirlo en una malsana obsesión con asignarse culpas que no le corresponden.

He escuchado y leído muchas quejas acerca del tiempo que se dedica en pantalla a lidiar con el drama de su relación con Gwen, y no puedo evitar sonreir al pensar que la gente que piensa que eso va en contra de lo que es el personaje en las páginas del comic, jamás ha leído las aventuras del personaje contadas por Stan Lee Steve Ditko hace más de cinco décadas.

El drama sentimental y la ansiedad adolescente son una parte integral de Peter Parker, y aun si estoy en la minoría, me gusta ver que ese aspecto del personaje haya sido respetado en esta versión cinematográfica, por mucho que por momentos alcance tintes telenovelescos.

El trabajo de caracterización que Marc Webb logra con el apoyo de sus actores, en particular GarfieldStone y Fields, es sobresaliente, y sigue pensando que fue precisamente su habilidad para dar profundidad a sus personajes que fue elegido para encabezar el reboot de las aventuras de Spidey, aun a pesar de jamás haber trabajado en nada que pudiera indicar un interés en hacer cine de aventuras, acción y/o superhéroes. También destaca el trabajo de Dane Dehaan, quien se roba cada una de las escenas en que participa.

Me gustó también el manejo del humor en la película, pues es otro de los sellos característicos del personaje, y quien no lo crea es que realmente no ha leído o no ha puesto suficiente atención a los comics. Y si bien mi entusiasmo pudiera apuntar a que se trata de una película perfecta, la verdad es que no lo es. Tal vez su mayor problema sea que no tiene un ritmo narrativo balanceado, volviéndose demasiado lenta en algunas partes y un tanto acelerada en otras, pero a pesar de ello creo que al final sale bien librada equilibrando de una manera positiva sus elementos de comedia, drama, romance y acción.

En el último de esos aspectos, creo que también es necesario hablar del trabajo de coreografías y el diseño de las secuencias de acción. Si bien hay una gran cantidad de material generado por computadora (mismo que, por cierto, se ve espectacular en 3D, sobre todo si tienen portunidad de ver la película en una pantalla IMAX o Macro XE), hay muchas otras partes donde se utilizó a un acróbata y practicante regular de parkour, dotando de naturalidad a muchas de las proezas físicas que Spidey ejecuta de manera regular en las escenas que no son de pelea.

En términos generales, la película me gustó mucho, más que la entrega anterior, y me hace pensar que todavía hay mucho por sacarle a esta versión del personaje. Tan es así, que además de confirmar que habrá una cuarta película en adición a las tres que se tenían anunciadas, Sony Pictures trabaja ya además en dos proyectos derivados, Venom, y The Sinister Six, con al menos uno de los dos teniendo su origen en escenas que vimos en esta película.

En conclusión, The Amazing Spider-Man 2 es una entretenida y sentimental película de superhéroes, capaz de emocionar y frustrar, de hacer reir o incluso llorar a la audiencia, y me parece que cualquier producto capaz de provocar reacciones sentimentales es porque algo está haciendo bien. Película altamente recomendada para público de todas las edades.

enero 31, 2014

Reseña: Fool Moon, de Jim Butcher

Las novelas de Jim Butcher caen en ese grupo de series que aportan suficientes elementos nuevos como para evitar caer en la fórmula, aportando además con cada nueva entrega un mayor desarrollo de sus personajes principales. Al menos esa es la impresión que me queda luego de leer Fool Moon, segunda entrega de The Dresden Files.

Harry Dresden debe ser uno de los personajes más interesantes y atractivos en la literatura fantástica de años recientes, pues sus historias combinan elementos tradicionales del género de detectives con una versión urbana y contemporánea de temas sobrenaturales y mágicos tradicionalmente hallados en novelas de fantasía mucho más convencionales, resultando en una experiencia de lectura muy agradable y amigable para lectores de todas las edades.

Fool Moon prosigue la construcción del fascinante mundo de Harry Dresden con el regreso de varios personajes de la primera novela, al tiempo que expande el fascinante mundo del único mago que aparece en la sección amarilla de Chicago. La historia tiene lugar algunos meses después de los sucesos de Storm Front, e involucra una serie de violentos asesinatos aparentemente cometidos por una jauría de lobos salvajes.

Claro que tratándose de un caso que requiere la participación de Dresden en la investigación, no puede ser algo tan simple, y poco a poco se va revelando una serie de intrigas y peleas de poder entre diferentes facciones, que incluyen la participación de diversas clases de hombres lobo. Y cuando digo diversas clases, me refiero a uno de los aspectos que hacen de estos libros algo tan atractivo e interesante, pues en vez de limitarse a adoptar alguna de las mitologías ya existentes en torno a estos seres, Butcher decide utilizarlas todas y adaptarlas para crear un mundo más rico y complejo, donde las variantes y posibilidades no tiene límite. Hombres lobo adolescentes, licántropos, maldiciones y objetos hechizados son sólo una parte de lo que Dresden tendrá que enfrentar para ir develando el misterio de los asesinatos mientras intenta evitar que la lista de pérdidas siga creciendo y la situación se salga de control.

Los Dresden Files son una serie de historias de aventura cuyo éxito radica en el ágil estilo narrativo de Jim Butcher, quien ha sabido crear un empático grupo de personajes secundarios que ayudan a evitar que la serie caiga en los clichés acostumbrados del género fantástico, encontrando maneras diferentes de acercarse a cada historia, siempre dando prioridad al desarrollo de sus personajes.

Si son o alguna vez han sido aficionados a cualquier clase de literatura de géneros fantásticos, deberían echarle un vistazo a esta excelente serie de libros, pues casi me atrevo a garantizar que la encontrarán de su agrado. Los libros son relativamente fáciles de conseguir tanto en inglés como en español, y con cada entrega parecen volverse aun mejores. Lectura ampliamente recomendada.

enero 24, 2014

Reseña: Airframe, de Michael Crichton

Hace ya algún tiempo dejé en claro en este mismo blog que Michael Crichton era uno de mis autores favoritos, y Airframe era prácticamente la última de sus novelas 'mayores' que me faltaba por leer, faltándome ahora sólo las dos que aparecieron publicadas después de su muerte, y un puñado de su obra temprana, cuando firmaba con el pseudónimo de John Lange. Además de Disclosure (Acoso Sexual), claro, pero esa no sé si realmente tengo ganas de leerla.

A lo largo de los años he comentado libros de Crichton en diversas ocasiones. De hecho, es muy probable que sea el autor a quien he comentado en más ocasiones desde que existe este blog. Airframe es una novela publicada en 1996, y como la mayoría de la ciencia ficción de Crichton, lidia con una temática realista y fácil de ubicar en nuestro entorno cotidiano, tratando en esta ocasión de vuelos comerciales.

La novela sigue la investigación de un accidente aéreo que no parece tener una explicación razonable. Un vuelo de Hong Kong a Denver es cortado cuando la tripulación solicita hacer un aterrizaje de emergencia minutos antes de alcanzar la costa Oeste de los Estados Unidos, citando haber encontrado una fuerte turbulencia que los hizo perder el control, resultando en tres muertos y varios heridos. El avión toca tierra en el aeropuerto internacional de Los Angeles y la investigación se inicia de inmediato.

Casey Singleton es la vicepresidente de seguridad y calidad de Norton Aircraft, la empresa fabricante del avión en cuestión. Se trata de una aeronave con un excelente record de seguridad, y el piloto es considerado entre los mejores del mundo, por lo que no parece tratarse de un error humano. Todo apunta a un problema técnico que se suponía había quedado resuelto años atrás, y de confirmarse puede representar el fin para Norton, pues echaría por tierra una importante venta de aviones a China.

Casey tiene que lidiar también con la prensa, que ávida de algún escándalo que proporcione buenos ratings, parece determinada a crucificar al conflictuado fabricante de aviones, y necesita hacerlo bajo la presión de una guerra interna por el control de la compañía, incluyendo la constante presencia de un ejecutivo menor que sigue todos sus pasos para reportar a una de las partes interesadas. La situación tiene también estresados a los empleados y mecánicos, pues saben que si el incidente lleva a la compañía a la quiebra, todos ellos quedarán desempleados.

Fiel a su estilo, Crichton elabora una compleja trama llena de intriga industrial y conflictos de intereses, aprovechando para lanzar algunos golpes a la industria mediática norteamericana, más preocupada en generar ratings que en producir contenidos o informar de las noticias, y lo hace de una manera entretenida e incluso educativa.

Esto último lo digo porque, gracias a su atención al detalle y a su vocación como profesor, Crichton parece convertir todos y cada uno de sus libros en una especie de manual para principiantes, en este caso cubriendo muchos de los aspectos básicos detrás del funcionamiento mecánico de un avión, así como de los procedimientos de seguridad empleados tanto en su fabricación como en su operación por parte de diversas líneas aéreas.

El resultado es una gratificante y entretenida novela, que es lo menos que uno puede esperar de uno de los más importantes autores de best-sellers de todos los tiempos. Lectura ampliamente recomendada.
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